Literatura

Biblioteca Breve: Aramburu ironiza sobre las camarillas literarias

Fernando Aramburu, que posaba así ayer, se definió como un «cocinero de mis novelas»
Fernando Aramburu, que posaba así ayer, se definió como un «cocinero de mis novelas»

El Premio Biblioteca Breve, que cada año convoca Seix Barral, tiene en Fernando Aramburu al ganador de esta nueva edición. Y lo hace con «Ávidas pretensiones», una novela que tiene al humor como protagonista a partir de una historia de un grupo de poetas españoles que se reúnen en el imaginario pueblo de Morilla del Pinar. Allí se dan cita las rencillas literarias, las envidias entre poetas, pero también las infidelidades y el alcohol como invitados a esas jornadas.

El jurado del premio, en esta edición, formado por José Manuel Caballero Bo nald, Pere Gimferrer, Eduardo Mendoza, Elena Ramírez y Carme Riera, calificó la obra como «una atrevida sátira sobre una supuesta sociedad literaria escrita con una gran maestría técnica y un lenguaje singularmente gráfico y vivaz».

Aramburu no pudo ocultar su satisfacción por lograr el Biblioteca Breve, rememorando ayer que «hay sueños cuyo cumplimiento abarca la vida entera de uno», refiriéndose a cuando a los 14 años decidió que debía dedicarse a la literatura. También expuso que si ha optado por el humor es porque lo considera como «una necesidad vital», añadiendo posteriormente que «uno de los mayores placeres de la vida es poder ver sonreír a la gente. Te provoca un calambre de gusto. Reconozco que mi humor es un poco cruel porque no respeta ciertas aptitudes de vanidad, pero no hago humor con las desgracias ajenas».

El escritor quiso salir al paso de la posibilidad de que muchos puedan verse retratados en algunos de los protagonistas de su novela. «La vida de mis personajes es dramática, pero está contada por un gamberro. Se pitorrea de la lengua española y del género. Por ello, el que narra se toma licencias».

«Cocinero de mis novelas», tal y como se definió, su inspiración para su nuevo libro –que llegará a las librerías el próximo 4 de marzo– fue el Grupo 47, una reunión de autores y críticos alemanes, entre ellos Günter Grass, Heinrich Böll o Ilse Aichinger, que tuvo entre sus principales objetvos el de relanzar las letras de Alemania tras el final de la Segunda Guerra Mundial. «Ellos han sido el modelo. Pensé que si ponía a 29 españoles reunidos, me podía dar para unas 400 páginas. Todo está improvisado. Me basta con hacer convivir a los personajes».

El tono que se respira en «Ávidas pretensiones» es, como dijo ayer Caballero Bonald, «paródico, de comedia satírica, entr el esperpento y la caricatura». En este sentido también subrayó, como uno de los méritos del trabajo de Aramburu, su «falta de respeto en el tema. Él mismo se justifica al afirmar que todos los personajes son ficticios, aunque muchos se sentirán aludidos».

Por su parte, Carme Riera aplaudió su «dominio del lenguaje», además de resaltar sus «tintes valleinclanescos o quevedescos». Eduardo Mendoza, uno de los autores que han escrito algunas de las mejores páginas de la literatura contemporánea de humor, destacó que «Ávidas pretensiones» está narrada «por un novelista de verdad, de talento». Eso ha hecho que haya logrado «una sátira salvaje cuya lectura te plantea si lo que estás leyendo es o no real. Lo que cuenta es muy verosímil». Pese a que divierte, Mendoza apuntó que «acabé la novela con una sonrisa torcida».

Pere Gimfarrer resaltó que los personajes de la novela de Aramburu «son aficionados a escribir y a leer . Sin embargo, no escriben para hacer una obra que quede» sino que cometen el error de confundir «la carrera literaria con la literatura y confunden, sobre todo, la sociedad literaria con la literatura misma». Asimismo, Elena Ramírez aplaudió que el novelista logre «hacer reír a carcajadas, algo que es muy difícil. Es algo que consigue gracias al contraste entre la seriedad y los líos que viven los poetas».