Cultura

Charles Ray, un gigante en el Palacio de Cristal

El artista estadounidense presenta "Cuatro moldes", una selección de esculturas figurativas de gran tamaño realizadas entre 2012 y 2018

El artista estadounidense presenta "Cuatro moldes", una selección de esculturas figurativas de gran tamaño

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Charles Ray se levanta a las 4:30 am todos los días y sale a caminar por las colinas de Santa Mónica, en California, donde tiene su estudio. De esos paseos surge la inspiración para algunas de sus esculturas, como “Mountain Lion Attacking a Dog”, que presentó la primavera pasada en una muestra en Nueva York. Lo mismo ocurre con “Atarse los zapatos”, expuesta a partir de hoy y hasta septiembre en el Palacio de Cristal, en El Retiro. La escultura de un hombre desnudo –seguramente el propio Ray– inclinado para atarse los cordones de los zapatos es una de las cuatro que el Museo Reina Sofía ha reunido en esta exposición, junto con “Juego escolar” (2014), "Mujer reclinada"(2018) y "Caballo y jinete” (2014).

Ray es conocido por jugar con la percepción del espectador al presentar esculturas sobredimensionadas que se inspiran en los antiguos kuros griegos, por lo que sus obras resultan muy contemporáneas a la vez que remiten de manera evidente a los materiales y formas de la cultura grecolatina. Quizá su trabajo más conocido sea “Boy With Frog”, un encargo de François Pinault, presidente del conglomerado de lujo Kering, para la Bienal de Venecia de 2009. La escultura de un niño desnudo de más de dos metros de alto que sostiene una rana en la mano fue motivo de largos debates hasta que fue retirada en 2013.

Ray, nacido en Chicago en 1953, es reconocido como uno de los grandes artistas estadounidenses de las últimas décadas y, sin embargo, puede tardar años en producir una pieza nueva, por eso resulta interesante que la muestra en el Palacio de Cristal cuente con una versión de “Mujer reclinada”, una obra que Ray creó inicialmente en acero para una muestra en la Matthew Marks Gallery y que le tomó casi ocho años completar. “Trabajo muy lentamente”, ha admitido el escultor en varias ocasiones.

Junto a su interés por el cuerpo humano, a Ray lo define su gusto por insertarse en sus propias obras. Es el caso de “Caballo y jinete”, en la que se le puede ver a lomos de un caballo ataviado con pantalones vaqueros y sujetando unas riendas invisibles. Ray también protagoniza sus autorretratos fotográficos "Yes"(1990) y "No"(1992) y en "Oh! Charley, Charley, Charley"(1992), un montaje escultórico en el que una serie de dobles suyos mantienen relaciones sexuales entre sí.

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