Historia

El día que EEUU intentó expulsar a España de Cuba

Manila se rindió el 13 de agosto de 1898, cuando la guerra ya había terminado, y se firmó un armisticio.

Fue la última gran guerra del siglo XIX
Fue la última gran guerra del siglo XIX

Manila se rindió el 13 de agosto de 1898, cuando la guerra ya había terminado, y se firmó un armisticio.

El 25 de abril de 1898 comenzó la guerra hispano norteamericana con la explosión fortuita del acorazado «Maine» en el puerto de La Habana. Estados Unidos se lanzó con esta excusa a una guerra con la que hacía años soñaba para echar a España de Cuba y Puerto Rico.

La importancia económica, por ser Cuba el primer productor mundial de azúcar de caña, y estratégica de las colonias españolas del Caribe había hecho que los presidentes norteamericanos John Quincy Adams, James Polk, James Buchanan y Ulysses S. Grant hiciesen ofertas de compra de Cuna al gobierno español, siempre rechazó. Por estos motivos las autoridades de Madrid estaban convencidas de que la guerra se circunscribiría al mar Caribe. Pero el expansionista Theodor Roosevelt y su camarilla imperialista también habían puestos su ojos en Filipinas, antesala del codiciado mercado chino.

Antes del estallido del «Maine» y de la declaración de guerra estadounidense la flota yanqui, anclada en Hong Kong, ya había pintado sus barcos de color gris «guerra», se había amunicionado al completo y llenado sus bodegas de suministros y no había licenciado a sus marinos veteranos. Estaba preparada para un conflicto que teóricamente nadie sabía que iba comenzar.

El 1 de mayo 1898 la flota yanqui del almirante Dewey se situó frente al arsenal y plaza de Cavite. La escuadra española fue hundida tras un breve combate por orden del almirante Montojo. Poco después se rindió la guarnición del arsenal. Con la conquista de Cavite la flota norteamericana obtuvo el fundamental puerto que le iba a permitir lanzarse a la conquista terrestre de Manila.

Españoles, filipinos y americanos sabían que el futuro de la permanencia española en Filipinas estaba ligada a su capacidad para conservar Manila. Quien ocupase la ciudad al final de la guerra sería el dueño de las Filipinas.

El día 1 junio las fuerzas independentistas tagalas, lideradas por su jefe Aguinaldo, se lanzaron sobre Manila. La ciudad estaba defendida por una primera línea de trincheras y blocaos construidos por el anterior capitán general Primo de Rivera de 15 kilómetros de extensión. La ciudad vieja, Manila intramuros, estaba forticada por la viejas murallas construidas fundamentalmente en el siglo XVIII y por el río Pásig. La guarnición eran 7.400 hombres incluidas fuerzas nativas, aunque estas muy pronto desertaron. Comenzaba un asedio que se iba a prolongar a los largo de 105 días; el bloqueo naval desde el 1 de mayo y el asedio terrestre desde el 1 de junio.

El 18 de junio tiene noticias la guarnición española, gracias a un barco japonés, de la derrota de la flota del almirante Cervera en Santiago de Cuba. Derrota que no solo entregó Cuba y Puerto Rico a los norteamericanos sino que impidió la llegada de la flota de reserva del almirante Cámara a las Filipinas. Su arribada habría supuesto, sin lugar a dudas, la victoria de las armas españolas.

A finales de julio los norteamericanos ya han logrado transportar desde su metrópoli una importante cantidad de tropas, de artillería y suministros hasta la isla de Luzón. Están listos para el asalto de Manila. Hasta esta fecha el asedio ha estado en manos de los filipinos.

Desde la batalla de Cavite los norteamericanos han desarrollado una actitud ambigua respecto a sus planes para las Filipinas. El 3 de agosto el líder tagalo Aguinaldo rompe con los norteamericanos e intenta negociar con los defensores de Manila su rendición ante las fuerzas nacionalistas filipinas intentando excluir a los yanquis. Aguinaldo sabe que si no toma Manila el futuro solo supondría cambiar una potencia colonizadora por otra.

El 7 de agosto los yanquis intiman a la rendición de la ciudad. Ante la negativa española se lanzan por fin al asalto. Son 12.000 hombres. Los combates son muy duros, los españoles defienden cada trinchera, cada blocao, retirándose lentamente hacia Manila intramuros.

Rendición

El 13 Manila se rinde a los norteamericanos. Entran 8.500 soldados mientras que los filipinos, que no lograron romper las líneas españolas, son obligados a quedarse fuera de la ciudad. Cuando los estadounidenses cruzaron las líneas defensivas de Manila y la ciudad capituló ya sabían que la guerra había terminado. Los gobiernos de Washington y Madrid habían firmado un armisticio el día 12 y las hostilidades habían concluido y se estaba negociando la paz.

Los americanos ignoraron todas las reglas de la guerra que a finales del siglo XIX imperaban. Las negociaciones de paz se llevaron a cabo en el Ministerio de Asuntos Exteriores en París. Durante la primera sesión, el 1 de octubre de 1898, los españoles pidieron que, antes de ponerse oficialmente en marcha las conversaciones, se devolviera la ciudad de Manila al Gobierno español ya que había sido capturada por los estadounidenses horas después de la firma del fin de los combates. Los norteamericanos se negaron a considerar esta circunstancia. La guerra terminó como comenzó, con una traición por parte estadounidense.