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El escándalo de Gonzalo de Borbón del que España no se enteró

La censura franquista consiguió ocultar el fraude internacional en el que se encontraba involucrado el hijo del infante Jaime de Borbón

  • Fraude real. Mes y medio después de destapar el entramado se supo que Gonzalo de Borbón –con los brazos cruzados– figuraba como sospechoso en uno de los mayores fraudes investigados en EE UU
    Fraude real. Mes y medio después de destapar el entramado se supo que Gonzalo de Borbón –con los brazos cruzados– figuraba como sospechoso en uno de los mayores fraudes investigados en EE UU

Tiempo de lectura 4 min.

08 de noviembre de 2015. 20:03h

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16/11/2015

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Franco no ganó para escándalos... silenciados. La censura franquista logró al final, como hizo con algún otro episodio comprometido en la convulsa historia de los Borbones de España, que el gran tumulto internacional se disipase. Prueba de ello es que hoy, más de cuarenta años después de la enorme polvareda que el caso levantó en el extranjero, casi todo el mundo ignora aquí su existencia. Todo empezó el 25 de octubre de 1972, cuando el caudillo recibió en audiencia privada al segundo nieto del rey Alfonso XIII en su residencia de El Pardo.

Aquel día tan señalado, Gonzalo de Borbón Dampierre, hijo del infante sordomudo don Jaime de Borbón, hermano menor de Alfonso, duque de Cádiz, y primo del entonces príncipe Juan Carlos, acudió a ver al Generalísimo con sus mejores galas. Le acompañaban Robert Lee Vesco, consejero financiero de Costa Rica, y Rafael Díaz-Balart Gutiérrez, agregado agrónomo de la Embajada de Costa Rica en Madrid. Con la inestimable ayuda de su padrastro, el financiero italiano Antonio Sozzani, casado con su madre en segundas nupcias, Gonzalo se había convertido en un reputado agente de cambio y Bolsa, primero en Nueva York y luego en Manila y Madrid. A su cargo de vicepresidente de la Cámara de Comercio de España y Costa Rica, sumó luego Gonzalo la vicepresidencia de la Cámara de Comercio Hispano-Italiana.

De Costa Rica, precisamente, eran consejeros en Madrid los dos hombres que le acompañaban aquel día tan señalado, a quienes presentó al jefe del Estado español con toda la diplomacia del mundo.

Uno de ellos, Robert Lee Vesco, pretendía hacer negocios en Madrid mediante una nueva empresa denominada Compañía Española de Finanzas y Administración (Cefasa), que resultó ser al final una tapadera de turbias actividades. Pero los sabuesos de Franco, lejos de morder el anzuelo, descubrieron el fraude. La compañía fue automáticamente disuelta, sin que los trapos sucios afectasen en España al buen nombre de los Borbones, a quienes el generalísimo tanto respetaba.

Aun así, lo peor vino tan sólo mes y medio después, cuando se supo que Gonzalo de Borbón Dampierre, nieto del rey Alfonso XIII y primo hermano del sucesor en la Jefatura del Estado, figuraba como sospechoso en uno de los mayores fraudes financieros investigados por las autoridades de Estados Unidos en toda su historia. No en vano, se estimaba que al menos 224 millones de dólares, procedentes de cuatro fondos de inversión (Venture Fund, Fondo de Fondos, International Investment Trust y Transglobal Growth Fund) gestionados por Robert Lee Vesco y sus colaboradores, entre ellos el propio Gonzalo de Borbón, habían sido desviados a empresas de otros países para lucro personal de los desleales administradores.

Cefasa, sin ir más lejos, estaba destinada a ser una de esas compañías encargadas de absorber la fortuna saqueada de los fondos particulares por Vesco y sus cómplices.

Las autoridades estadounidenses involucraban a don Gonzalo en un gran escándalo que cuestionaba ante los ojos del mundo la honradez del primo hermano del sucesor de Franco en la Jefatura del Estado y futuro Juan Carlos I, nada menos.

El propio Philip Loomis, miembro de la Securities and Exchange Commision, la agencia independiente de Estados Unidos encargada de regular los mercados de valores, conocida popularmente como la SEC, proclamó a bombo y platillo que las autoridades se enfrentaban entonces a «uno de los mayores fraudes de valores jamás perpetrado».

Y no era para menos: las redadas de la Interpol se extendieron desde Nueva York, centro financiero del mundo, a Luxemburgo, Bahamas, Puerto Rico y Costa Rica. Había en total 43 personas y empresas acusadas. Junto a don Gonzalo de Borbón, figuraba en el punto de mira nada menos que Donald Nixon, sobrino del presidente de Estados Unidos. Donald, de 26 años, era hijo de Donald Nixon, hermano menor del presidente, a quien Sean Stone interpretaría en la película Nixon, dirigida por Oliver Stone en 1995. Robert Vesco había sido acusado de financiar de modo irregular las campañas políticas de Richard Nixon a través de su sobrino Donald.

Por si fuera poco, entre los acusados se hallaba también James Roosevelt, primogénito del trigésimo segundo presidente de Estados Unidos y único en ganar cuatro elecciones presidenciales, Franklin Delano Roosevelt. Pero el gran escándalo, como decimos, pasó inadvertido en España.

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