Cultura

Franco vende

Todo lo relacionado con el anterior jefe del Estado sigue generando expectación. La madrileña Sala Durán subasta por 25.000 euros el último parte del final de la guerra civil que quedaba en manos particulares.

Todo lo relacionado con el anterior jefe del Estado sigue generando expectación. La madrileña Sala Durán subasta por 25.000 euros el último parte del final de la guerra civil que quedaba en manos particulares.

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Vende y sigue despertando una enorme fascinación, tanto entre quienes son sus detractores como entre, obviamente, quienes alaban el periodo de cuarenta años en que se mantuvo en el poder. Franco sigue siendo ese hombre «odiado y amado como ninguno», como rezaba aquel eslogan publicitario de los ochenta que anunciaba una colección por fascículos sobre su figura. Si en la pasada Semana Santa un fajín que perteneció al caudillo ceñido en torno a la imagen de la Virgen de la Caridad en Sevilla generó cierta marejada hoy su letra impresa vuelve al primer plano.

La subasta el pasado martes en la sala Durán de uno de los cinco partes del final de la guerra, el único que quedaba en manos privadas, despertó una notable expectación. La pieza, en el lote 552, estaba en perfectas condiciones y partía con un precio de salida de 700 euros, una «ganga» para quien estuviera interesado en esos párrafos dictados por el general, aquejado en ese momento de una gripe que le mantuvo en cama, que forman parte de la Historia. Consuelo Durán, directora de Durán Subastas, cuenta que los días antes de que se celebrara la sesión hubo bastante movimiento e interés en la pieza «y bastantes pujas previas, es decir, ofertas previas, que habían llegado a los 9.000 euros». En la sala el movimiento también se dejó sentir, bien al teléfono o desde la propia casa de la calle Goya: «Se terminó adjudicando por teléfono a un particular, un coleccionista», revela. Y no puede facilitar más datos. Es decir, que el último parte regresa a un privado. Aquel 1 de abril de 1939 el actor Fernando Fernández de Córdoba leyó a toda España un escueto comunicado que puso fin a tres años de sangrienta contienda: «Parte oficial de guerra, del cuartel general del generalísimo, correspondiente al día de hoy, primero de abril de 1939, tercer año triunfal.

En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado. Burgos, primero de abril de 1939, año de la victoria. El generalísimo Franco». No estaban solos en la habitación el general y el actor-locutor, sino que un reciente estudio firmado por Isaac Rilova, doctor en Geografía e Historia, habla de un total de 15, entre ellos cinco traductores para verter el comunicado a otros tantos idiomas. Fernández de Córdoba tardó 37 segundos en la lectura del parte, que realizó con la emoción que requería el momento.

Que este tipo de material se venda no es un hecho aislado, sino más común de lo que podamos pensar si pertenece a ciertos personajes, rodeados siempre de un halo de interés: «A nosotros nos gustan especialmente porque ofrecen una dimensión nueva de Franco. Tenemos el caso reciente de las cartas de Ortega y Gasset a Ramiro de Maeztu, vendidas hace poco y en las que éste le habla a su destinatario de sus enfados. Son piezas especialmente llamativas», aseguraba el pasado mes de noviembre David Durán al referirse a la colección de fotografías tomadas por el propio Franco del Valle de los Caídos. En similares términos se expresa Consuelo Durán al asegurar que «todo lo relacionado con una figura histórica o con un periodo concreto siempre tiene mucho tirón en el ámbito del coleccionismo». Que se haya celebrado la puja poco tiempo después de la fecha exacta del término de la contienda, que se cumplió el pasado 1 de abril, señalan desde la casa que es meramente anecdótico y casual y que no ha incrementado el interés por la pieza, ya en sí todo un objeto de coleccionista.

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Oferta y demanda

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¿Estamos hablando de un buen precio de venta? Consuelo Durán no tiene la menor duda en que el resultado ha sido «altamente satisfactorio. Estamos hablando de una buena cantidad que con el remate alcanza los 30.500 euros». David Durán aseguraba meses atrás que los precios «los fijamos de acuerdo entre la sala y el dueño de la obra. Hay veces que estos se dejan aconsejar, pero no olvidemos que en última instancia lo pone quien levanta la mano en la sala o quien decide la compra a través del teléfono. Y eso es lo que vale. Hasta el día de la venta no lo vamos a saber. Y, desde luego, hay coleccionistas para todo. El propietario puede pensar que es un momento propicio para vender por la actualidad del personaje. Exactamente igual venderíamos este material que, por ejemplo, unos planos de la Plaza Roja de Moscú si nos llegaran. Las subastas se rigen siempre por la ley de la oferta y la demanda». Y dentro de esa norma no escrita de oferta y demanda, Francisco Franco cotiza al alza. El lote que Durán sacó al martillo a fines de noviembre de 2018, un conjunto de fotografías del Valle de los caídos tomadas por el propio Caudillo en la sierra madrileña y que tenían incluso anotaciones de su puño y letra sobre dónde debía alzarse la cruz, quedó finalmente sin venderse, a pesar de que el momento elegido era de lo más propicio, mera coincidencia, nos dice, en medio de la tormenta desatada por la exhumación abanderada por Pedro Sánchez. «No es comparable a la venta del parte de guerra, pues en el caso de la fotografías no se trataba de un documento histórico de similar relevancia».

Según consta en el catálogo, esta histórica cuartilla lleva la «firma autógrafa de Francisco Franco» y es «una de las pocas copias que se hicieron del último parte de la Guerra Civil, con sello original del' 'Cuartel General del Generalísimo. Estado Mayor''. Se adjunta el' 'avante del parte de operaciones correspondiente al día 28 de enero de 1939'' así como la ''ampliación del parte anticipado correspondiente al día 28 de enero de 1939'', ambos con firma de estampilla de Francisco Martín Moreno. Según consta en testimonio notarial de D. Enrique Giménez-Arnau y Gran, los partes destinados a Radio Nacional, Servicio Nacional de Prensa y Ministerio de Gobernación tienen la firma autógrafa del General Franco. Las copias que se hicieron posteriormente tienen la firma impresa. Se adjunta testimonio notarial con la declaración de la procedencia de este documento, en el que manifiesta: ''Que desde principios del año 1937 estuve destinado en la secretaria particular del señor Serrano Suñer...'' ''...que por razón de mi cargo, recibía diariamente (para pasársela al Ministro) una de las copias del Parte de Guerra...''».

La historia del propietario de este último y simbólico parte es apasionante. Enrique Giménez-Arnau y Gran, fallecido en Madrid en 2002, fue abogado, jurista y periodista y mantuvo una estrecha amistad con Ramón Serrano Suñer, ministro de Interior, con quien trabajó a partir de febrero de 1938. Estudio Derecho en la Universidad de Zaragoza y se licenció en 1927. Después de estallar la Guerra Civil logró pasar a la zona nacional, donde desempeñó diversas funciones en la delegación provincial de Prensa y Propaganda de FET y de las JONS en Zaragoza. El 7 de octubre de 1939 fue nombrado director general de Prensa. Asistió a la entrevista de Hendaya entre Franco y Hitler, en octubre de 1940 en la que actuó como taquígrafo. Y ahora ha sido uno de sus hijos quien ha decidido desprenderse de esta valiosa pieza.