Cultura

La foto que quiere Abascal que se haga Pedro Sánchez

El líder de Vox cuelga en Twitter una histórica imagen de un grupo de milicianos junto al cadaver profanado de dos religiosas

El líder de Vox cuelga en Twitter una imagen de un grupo de milicianos junto al cadaver profanado de una religiosa

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Una imagen vale más que mil palabras. Es lo que ha debido pensar Santiago Abascal, líder de Vox, cuando ha colgado hoy en redes una escalofriante imagen en la que un grupo de milicianos aparecen junto al cadáver profanado de dos monjas. Una fotografía, por otra parte, histórica, firmada por uno de los grandes fotógrafos españoles del pasado siglo, Alfonso Sánchez Portela.

La exhumación de Francisco Franco ha devuelto resquemores y reabierto heridas, según señala el político, que se muestra contundente en el mensaje que ha hecho público y en el que no escatima calificativos hacia el presidente del Gobierno: "Sánchez va más allá de la telebasura con este show electoral y necrófago. El carroñero de la Moncloa ha iniciado una campaña de odio. El Gobierno debería hacerse la misma foto que se hicieron sus admiradas milicias. A los muertos se les respeta, se llamen Franco o Pasionaria".

La impactante fotografía fue tomada a las afueras del Convento de la Concepción, en Toledo y en ella se ve a un grupo de milicianos posando con los cadáveres de dos monjas cuyas sepulturas habían sido profanadas en el cementerio del citado convento.

Nacido en 1902 en el barrio de la Morería de Madrid, en 1921 consiguió la credencial de reportero de guerra por lo que viajó a Marruecos donde su primera exclusiva fue la entrevista con el líder de los rebeldes rifeños Abd-el-Krim.​ También captó momento bélicos como el desembarco de Alhucemas, ya que estuvo desplazándose al frente durante cinco años. En 1927 realizó un viaje en avión a Senegal lo que le permitió conseguir más de doscientas fotografías sobre la vida en el continente africano.

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Al terminar la Guerra Civil a Alfonso se le retiró el carné de periodista, que no se le devolvió hasta 1952, aunque nunca volvió a ejercer. En agosto de 1939 la familia Sánchez abrió un nuevo estudio fotográfico en la Gran Vía, ya que el antiguo fue destruido por un obús, que se convirtió en un auténtico museo gráfico de la historia española. En 1992 el Ministerio de Cultura adquirió el archivo del «estudio fotográfico Alfonso», formado por más de 100.000 negativos, que incluyen trabajos de otros empleados del estudio.