La historia, a través de los ojos de Meneses

La Sala Murillo de la Fundación Cajasol, en Sevilla, muestra 90 imágenes de este reconocido fotoperiodista, que convivió con Fidel Castro y estuvo junto a Luther King

Antonio Pulido, ayer en Sevilla durante la inauguración de la exposición
Antonio Pulido, ayer en Sevilla durante la inauguración de la exposición

La Sala Murillo de la Fundación Cajasol,en Sevilla, muestra 90 imágenes de este reconocido fotoperiodista, que conviviócon Fidel Castro y estuvo junto a Luther King

Enrique Meses fue el único reportero que convivió durante cuatro meses con los revolucionarios cubanos en Sierra Maestra. Allí, a finales de los años 50, conoció a Fidel Castro y al Che Guevara. Algunos meses antes de su salida de la isla, donde la policía de Batista lo mantuvo preso durante una semana, consiguió enviar su reportaje sobre la revolución cubana a la revista Paris Match, causando un gran revuelo a nivel mundial. También documentó el esplendor y la muerte de Kennedy, la Guerra Fría y la crisis de los misiles. Igualmente, compartió junto a miles de personas el sueño de Martin Luther King a los pies de las escaleras del Capitolio. Y, junto a otros muchos hitos históricos, fotografió el cerco de Sarajevo, retrató a Bob Dylan en su concierto más legendario y estuvo en el entierro de Manolete, uno de sus primeros trabajos periodísticos cuando, contaba con tan sólo 17 años.

Una amplia y fructífera trayectoria profesional que queda recogida en la exposición «Enrique Meneses. La vida de un reportero», abierta en la Sala Murillo de la Fundación Cajasol, en Sevilla, hasta el próximo 15 de mayo. La muestra reúne un total de 90 impresionantes fotografías firmadas por Meneses que repasan la trayectoria y el trabajo «de un enorme reportero, no sólo uno de los mejores de la historia de España, sino seguramente de la Historia, con mayúsculas, y permiten al público admirar grandes acontecimientos que marcaron el mundo en la segunda mitad del siglo XX», según apuntó ayer el presidente de la Fundación Cajasol, Antonio Pulido, durante la inauguración. Una etapa «apasionante y trascendental en la que él fue, cámara en mano, un testigo de excepción», subrayó.

Pulido mostró su agradecimiento a la Fundación Enrique Meneses por traer una selección tan importante de la obra de este fotoperiodista, del que dijo que «su olfato periodístico y su arrojo profesional lo llevaron siempre allí donde se estaba haciendo la historia, con una visión y capacidad de anticipación admirables».

Por su parte, la presidenta de la Fundación Meneses y viuda del fotógrafo quiso agradecer a la entidad cultural su labor de difusión de la obra, una de las principales preocupaciones y objetivos del periodista. «La Fundación Meneses se puso en marcha poco tiempo antes de fallecer Enrique con la firme intención de poder recopilar toda su obra y poderle dar difusión y que el mundo siguiese disfrutando de ella», explicaba Annick Duval.

Chema Conesa, comisario de la exposición, reiteró su ilusión por poder colaborar con la Fundación Cajasol una vez más en la difusión y acercamiento de la cultura y el arte a todo el público en general. Además, detalló el contenido de la misma: 90 fotografías en blanco y negro, en papel baritado, enmarcadas en cristal y madera a sangre, y un vídeo documental. La exposición se divide en varios bloques: el Egipto de Nasser, Sierra Maestra, Kruschev y Kennedy, los derechos civiles en EE UU, las bodas reales y el año de las estrellas.

La vida profesional de Meneses englobó en un solo periodista dos eras de un oficio: la antigua época de las máquinas de escribir y la contemporánea de las tecnologías de la información. Su primera nota la escribió en aquellos tiempos pretéritos, en 1947, el día de la muerte de Manolete. Y sus últimos textos y comentarios periodísticos los rubricó en pleno siglo XXI en su blog personal y en su cuenta de Twitter. Precisamente, pasados los ochenta años aún tuvo el ánimo y la capacidad de adaptación suficientes para convertirse en una referencia en esta red social, donde lo seguían casi 10.000 personas. Un observador inquieto que supo adaptarse a los tiempos y captar la vitalidad de los personajes que fotografiaba, su humanidad y su expresión más realista.