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La «chica final» recupera la memoria

Riley Sager recrea un thriller psicológico que tiene ecos de «Vértigo» de Hitchcock

Riley Sager recrea un thriller psicológico que tiene ecos de «Vértigo» de Hitchcock.

Es un tópico en la filmografía «slasher» que después de la masacre en el campamento se salve la protagonista, la chica del final de la película que, ensangrentada, acuchillada y gritando huye del asesino en serie. Esa es la «chica final», la superviviente de «La matanza de Texas», «Scream» o «Campamento sangriento». No es la primera vez que se aborda el tema. Hay varios filmes que tratan sobre esas supervivientes, pero no dejan de ser la tópica vuelta a la escena del crimen para el rodaje de una peli de psicópatas para un nuevo baño de sangre.

«Las supervivientes» es un acercamiento original al género: tres chicas que han sobrevivido a sendas masacres criminales arrostran graves secuelas psicológicas y sociales. La novela de Riley Sager se enclava dentro de la intriga doméstica y se aleja cautamente de los convencionalismos de los filmes «splatter» de Hollywood, tan populares en los años 80, sin que la intriga psicológica soslaye la violencia más extrema, inherente al subgénero. Todd Ritter ha escogido el pseudónimo de Riley Sager, que no determina el sexo del autor, como disfraz para triunfar en el «noir» doméstico, copado por escritoras. Trocea la narración en dos líneas argumentales que encaja con lentitud los sucesos ocurridos en el campamento con la escena actual. Con suavidad, con la misma resistencia a desvelar lo sucedido de la protagonista, va aumentando el suspense con el suicidio de una de las tres supervivientes y el misterio que esconde la protagonista, aquejada de una «amnesia disociativa» que le impide recordar la masacre.

Nada augura que siga la misma estrategia del género de terror, pues desde el comienzo el autor juega con el lector en varios planos narrativos: el psicológico y los brotes violentos que intensifican el suspense con las numerosas lagunas del relato y el temor a saber lo que la verdad esconde. La indagación psicológica de la víctima amnésica y la superviviente que la incita a recordar lo sucedido apunta a «Vértigo», de Hitchcock, pues la relación que se establece entre las dos «chicas finales» es funcional y no determinante como en «Mujer blanca soltera busca» (1992).

En lo alto del campanario

Con todas las salvedades, la referencia a hitchckotiana es estructural. Hay una laguna insuperable, un recuerdo reprimido que se resiste a manifestarse y que encubre con su denegación la verdad de lo sucedido. Todos los personajes forman parte de un engaño y dan vueltas sobre el eje de una mentira que oculta el temor a llegar al fondo de uno mismo y librar la violencia más extrema. El aura romántica de «Vértigo» ha desaparecido. La doble de Kim Novak se resiste a saber la verdad y la otra superviviente trata de llevarla a lo alto del campanario y enfrentarla al abismo de la muerte. La singularidad del libro es la circularidad del relato: todos parecen sospechosos, incluso culpables, aunque solo uno sea el asesino. Evidenciar la estructura que sustenta el relato popular con una trama canónica hace de «Las supervivientes» un modelo en la renovación del thriller psicológico digno de elogio.