Nada nuevo sobre el III Reich

Hermano del historiador y novelista Tom Holland, uno de los favoritos de los lectores sobre asuntos del mundo antiguo, ha seguido el mismo camino literario combinando obras de historia y noveladas de divulgación histórica, con la diferencia de que James ha optado esencialmente por la Segunda Guerra Mundial. En España ya era conocido por su «Misión Odín» (cuatro episodios de los que únicamente se ha traducido al español el primero hasta el momento) y ahora nos lo hallamos enfrentado a un desafío mayor: un gran mosaico sobre la Segunda Guerra Mundial compuesto por tres entregas: la primera, «El auge de Alemania» –ya en las librerías–, reconstruye los años victoriosos del Tercer Reich: 1939-1941; la segunda: «The War in the West: A New History: The Allies Fight Back 1941-43», ya circula en Inglaterra y la Editorial Ático promete que enseguida la podremos leer aquí; la tercera aún está en proceso de redacción.

El libro se lee con gusto, está proyectado desde los centros álgidos de la noticia, con abundante aportación de lo que se denomina historia oral, con buen conocimiento de los escenarios donde se produjeron los hechos bélicos, con una documentación aseada –discutible a veces– y con pretensiones injustificadas –al menos hasta ahora– de haber descubierto la piedra filosofal. Poco parece para asumir el precio y la lectura de, nada menos, unas 2.700 páginas en total. ¿Qué ofrece de verdad «El auge de Alemania»? Buena redacción, ritmo trepidante, opiniones de primera mano y descripción pormenorizada de escenarios y circunstancias.

¿Qué no tiene? Novedades. Ni aclara –ni lo intenta en ningún caso– ni uno solo de los asuntos de los pretendidamente mal explicados hasta ahora: el abandono aliado de Polonia, el error hitleriano de Dunkerque, la imposible batalla de Inglaterra... que son aquí resueltos por James Holland según la más clásica tradición.

Para el gran público

¿Qué justifica esta obra? El autor acumulaba una buena cantidad de información reunida –en anteriores trabajos– sobre el conflicto para sus obras de ficción y seriales televisivos y deseaba probar fortuna en tal empeño. Y la editorial halló en él a un candidato idóneo para llegar al gran público, la seguridad de un resultado aceptable, la buena acogida por la opinión pública y un mercado propicio en el que las grandes obras de conjunto o tienen medio siglo o, las más modernas, no se salvan de haber cumplido ya una década. Quizá era este el momento de renovarse pero, de momento, de esto no hay casi nada.