Cultura

Concierto

Dani Martín o el tiempo a la inversa

El músico madrileño llenó anoche La Riviera y dio un concierto de gran intensidad con el que puso fin a la exitosa gira ‘Qué caro es el tiempo’, que lo ha mantenido un año en la carretera

Concierto de Dani Martin en la Sala Riviera
Concierto de Dani Martin en la Sala Riviera David Jar La Razon

El concierto que Dani Martín y sus músicos ofrecieron anoche en La Riviera, y con el que culminó la gira que arrancó hace un año, fue un regalo para los seguidores más fieles. “Café para los muy cafeteros”, en palabras del madrileño. Porque podría haber llenado por sexta vez el Wizink Center pero, en un gesto de puro romanticismo, eligió el lugar en el que tocó con El Canto del Loco más de dos décadas atrás. Y los privilegiados que pudieron verlo (las entradas volaron en horas) le agradecieron el detalle dándolo todo. Quiero decir que mientras las calles de Madrid representaban un ensayo general del inminente invierno e invitaban a abandonarlas, el interior de La Riviera era una caldera de alegría en la que convivían las banderas del Aleti, las pancartas, un ejército de móviles y la cerveza. Fiesta en estado puro.

Concierto de Dani Martin en la Sala Riviera
Concierto de Dani Martin en la Sala Riviera David Jar La Razon

Y como maestro de ceremonias un Dani rechulo, disfrutón, locuaz como nunca, que vaciló al personal y le regaló secretos sobre el origen de algunas canciones, y que consiguió, una vez más, ser amado como si no fuera de este mundo. En las redes, donde tanto tirón tiene, intenta hacer ver que no habita en el cielo, que es tan humano como el público que lo aclama, por eso se retrata con sobrepeso o mostrando la enfermedad de piel que padece. Pero da igual. Para sus fans carece de talón de Aquiles, es perfecto. Y anoche se volvió a evidenciar. Dani cantó algunos himnos de El Canto del Loco y de su etapa en solitario, aunque también se permitió el capricho de ejecutar caras b por las que siente debilidad. Pero podría haber cantado jotas aragonesas, boleros o fados, que la gente lo habría celebrado de la misma forma. Se habla mucho del efecto karaoke en los conciertos, pero lo que ocurre en los de Dani Martín es lo que sucede en los de las grandes estrellas: la gente reza, es como si acudieran a misa. Se activa una comunión que no se puede explicar, que sólo se entiende si se presencia, y que se convierte en un espectáculo de una grandísima emoción.

Es infrecuente, casi inaudito, que el miembro de una banda de enorme éxito adquiera aún mayor relevancia tras abandonarla y lanzarse en solitario. Eso es algo que ni siquiera lograron grandes nombres anglosajones. Sí lo consiguió Robbie Williams tras su paso por Take That, y lo ha conseguido absolutamente Dani Martín, que es, quizá, el músico español que más gente arrastra en la actualidad. Gente diversa, de distintas edades y estratos sociales, pero unida en el culto a un muchacho entregado a su profesión como a un sacerdocio y que es, hoy, un nítido fenómeno sociológico.

Concierto de Dani Martin en la Sala Riviera
Concierto de Dani Martin en la Sala Riviera David Jar La Razon

El repertorio sonó poderoso, muy rock. Sin embargo, hace ya tiempo que las etiquetas al tipo de música que Dani hace sobran, puesto que él es, ante todo, un músico emocional. Es decir, que su universo artístico tiene que ver con un sentimentalismo sin imposturas, puro, con el que ha conquistado a decenas de miles de personas. Dani escribe canciones con melodías muy pegadizas y letras sencillas, pero que se clavan hondo y tienen la virtud de perdurar. Aunque casi siempre componga la misma canción: aquella en la que un corazón en carne viva se duele por una pérdida. Y esa es una canción que puedes repetir mil veces, y acertarás.

Hay un momento de la madrugada en el que la estrella de rock, tras un concierto, se queda a solas y tiene que digerir el aluvión de vítores y declaraciones de amor y tratar en vano de conciliar el sueño. Porque los mejores guerreros, después del combate, deben lidiar con la soledad, tal vez el enemigo más temido, y es ahí cuando han de rendirle cuentas a aquel que les muestra el espejo. A partir de mañana, Dani, ya sin gira, tendrá que desengancharse poco a poco del eco de los aplausos y volver a ser un mortal más. No será fácil, pero él ya conoce bien ese proceso.

Concierto de Dani Martin en la Sala Riviera
Concierto de Dani Martin en la Sala Riviera David Jar La Razon

La gira recién terminada llevó por nombre ‘Qué caro es el tiempo’, una verdad incontrovertible. Pero Dani ha sabido amortizarlo como sólo lo hacen los elegidos: mientras el calendario se empeña en avanzar, él descumple años y cabalga encima de los días como el surfista sobre una ola gigantesca. Y, por ahora, el tiempo parece reverenciarle y darle los frutos que merece tras una tenaz siembra.

Qué orgullosísimos deben de estar Manolo y Carmen. Y Miriam, que desde un cielo habitado por los seres más puros no deja de velar por él. Y quizá ese sea el secreto de su éxito: el amor tan intenso que recibe y que él devuelve sobre un escenario. Consciente de lo afortunado que es en un mundo en el que la felicidad es casi tan cara como el tiempo.