La movida fueron ellos

Rocktiembre reúne en Las Ventas a los mayores exponentes del rock urbano madrileño: Burning, Barón Rojo, Asfalto, Coz, Topo y Ñu, que reivindican una música subversiva y comprometida.

Rocktiembre reúne en Las Ventas a los mayores exponentes del rock urbano madrileño: Burning, Barón Rojo, Asfalto, Coz, Topo y Ñu, que reivindican una música subversiva y comprometida.

Para Julio Castejón, líder de Asfalto, es «de justicia» que se reconozca el papel de una generación de músicos de Madrid «comprometidos con la libertad» que, cuatro décadas después, volverán a subirse juntos al escenario. Ésa es la idea detrás de Rocktiembre, un festival de una noche en la Plaza de Toros de Las Ventas que reúne a varias de las bandas señeras del llamado rock urbano: Burning, Barón Rojo, Asfalto, Coz, Top y Ñu se darán durante seis horas el relevo en el escenario mañana. Serán 38 años depués de una noche histórica, celebrada en la Plaza de Vistalegre (Carabanchel), que quedó registrada en el documental «Nos va la marcha» con alguno de los protagonistas actuales.

Proletarios

«La Movida no es lo que nos han vendido –dice Castejón–. La de los 80 pues estuvo bien y hubo mucha frivolidad, pero la fuerte, la seria, es la que se llevó a cabo desde 1976, cuando la música pasa a ser algo que canaliza el ansia de libertad y una demanda de la calle», dice el músico y escritor. Asfalto dieron 133 conciertos en el año 77, cuando los cambios empezaban a producirse. «No éramos un producto, es que la gente pedía esa música. Algunos lo llamaban de forma despectiva ‘‘música proletaria’’. Pero en realidad nuestras letras eran subversivas frente al pop, que vino después y era más fácil de vender por políticos que querían darse un baño cultural. ¿Y sus letras? Fueron un juego de niños y ni siquiera sabían tocar. Incluso te diré que los cambios de verdad no se dieron en el Madrid posmoderno, que no fueron más que llevar unas pintas raras, sino en los años anteriores», comenta Castejón, que remarca una diferencia fundamental en lo que respecta a sus orígenes sociales. «Nosotros veníamos de la puta calle. No éramos hijos de médicos ni de diplomáticos. En Asfalto, dos tenían padre taxista, uno ferroviario y el otro era un empleado de la Telefónica, ya ves. Pagamos nuestras guitarras a plazos», precisa como credenciales. Frente a ellos, estaba la otra Movida, que se llevaba la atención mediática y la mitificación posterior. «Hay que admitir una cosa, aunque duela. En el rock español no ha habido vida inteligente en cuanto a conocimiento empresarial. Y eso que existieron grupos como Barón Rojo que tuvieron éxito internacional. Pero a los demás no se nos supo promocionar. Tanto, que en 1983 tuvimos que fundar nuestra propia compañía de discos», explica. «Dicho con humildad, tras 44 años ininterumpidos como banda, creo que para alguna cosa hemos tenido un comportamiento heroico», dice con ironía.

Lo que no acierta a ver Castejón es el paralelismo entre aquellos años y lo que algunos han querido llamar una «segunda Transición» en el presente. «Por entonces había ilusión y había esperanza, y ahora no la hay. Sabíamos que estábamos en un momento histórico. Queríamos hacer un país moderno y dinámico. Ahora pienso que es posible que no lo hayamos logrado, porque vivimos en una sociedad de damnificados. Gente que estudió y no puede ejercer, personas a las que les quitan la casa. Ojalá lo hubiéramos hecho mejor, pero también es cierto que no veo la calle en llamas. Me parece que estamos acomodados pese a todo», explica.