Leon Russell ya no viaja de acompañante

¿Alguien se puede imaginar que alguna vez en la historia se hubiera grabado un disco en el que interviniera Mick Jagger, George Harrison, Ringo Starr, Charlie Watts, Bill Wyman, Eric Clapton, Steve Winwood y Joe Cocker? Pues ocurrió, en 1970, para el disco homónimo de Leon Russell, un genio del sur conocido por anteponer la música a todo, especialmente a su propia carrera, que hizo como músico de sesión. Es curioso, que Russel tuviera semejantes colaboraciones para su debut discográfico y él terminase siendo célebre por participar en discos ajenos. Porque a Leon Russel no le importó dejar su nombre al margen de los focos mientras pudiera seguir acumulando un conocimiento total de todos los géneros americanos, que durante su carrera ha llevado a un lugar personal: rock, bluegrass, country, blues, gospel, la psicodelia , el honky tonk son sus credenciales. Después de una vida entera consagrada a la música –y de haber permanecido fuera del circuito de nostalgia y homenajes–, publica «Life Journey» (Universal). «Incluye ideas que completé y otras que quise hacer y nunca llevé a cabo, pero era el momento de reunirlas en un disco, ahora que estoy tan cerca de la salida del laberinto de mi vida», dice Leon Russel, que actúa por primera vez en Madrid el 8, en el Ciclo Leyendas Estrella Galicia, y el 9 en Bilbao.

Mentir sobre la edad

Una vida que comenzó en 1942, en Oklahoma, donde se crió tocando el piano, y, a los 13 años,comenzó con la trompeta. Sólo tenía 14 cuando mintió sobre su edad para subir a tocar en un club de Tulsa (ya como acompañante) con Ronie Hawkins & The Hawks, justo antes de convertirse en asistente de Jerrey Lee Lewis. Se crió junto a otro gigante de la canción americana, J.J. Cale (al que Clapton acaba de rendir homenaje), quien, como Russel, vio cómo sus canciones se hacían célebres interpretadas por otros. Apenas tenía 16 años cuando se asentó en Los Ángeles, en cuyos clubes tampoco podía entrar a tocar y donde era perseguido por los sindicatos por no tener la edad legal para trabajar. Sin embargo, estudió música y pronto fue conocido en la ciudad. Durante años colaborará con nombres como Gary Lewis, George Harrison, Gram Parsons, Ringo Starr, Doris Day, Elton John, Ray Charles, Eric Clapton, The Byrds, The Beach Boys, Frank Sinatra, The Band, Bob Dylan, B.B. King y los Rolling Stones. Russel entró a formar parte de el Wrecking Crew (equipo de demolición), que es como se denominaba el grupo de músicos de confianza de Phil Spector. Más tarde, participó en el histórico concierto por Bangladesh en 1971, produjo temas para Bob Dylan y grabó con Willie Nelson, entre otras actividades.

Lo cierto es que durante su carrera ha grabado discos interesantes aunque poco conocidos, como «Look Inside the Asylum Choir». Sirva como ejemplo la canción «A Song for You», (1970) cuyo nombre no dice nada, pero que el mundo ha escuchado de 40 formas distintas. Ésas son las versiones que han hecho músicos tan dispares como The Carpenters, Ray Charles, Peggy Lee, Willie Nelson, Whitney Houston, Elkie Brooks, Amy Winehouse y ¡Christina Aguilera!. Y tanto los Carpenters como The Temptations incluso le dieron el título al álbum por ese tema. Quizá por eso, en el ocaso de su carrera, acusa, sin decir nombres: «Ahora quiero agradecer su existencia tanto a los maestros como a los anti maestros con los que me he cruzado. Hubo quienes me regalaron amor y conocimiento, diamantes y oro, y no pidieron nada a cambio. También hubo otros que firmaron mi trabajo a pesar de no tener nada que ver con su creación y fueron después a reclamar sus royalties. Bueno, creo que sólo somos humanos», señala el músico en el apartado de agradecimientos a sus 72 años, cuando ya se considera «el hombre más afortunado del mundo». «Gracias a todos ellos, porque fueron instrumentos para llevarme exactamente al punto en el que ahora me encuentro», señala. Y se halla con ganas de devolvérsela al destino: «Life Journey» es un excelente disco... de versiones. Temas tan conocidos como «Georgia on My Mind», «Fever», «I Really Miss You» y «New York State of Mind», interpretados con músicos que juegan el papel que Russell tantas veces desempeñó. Y un disco en el que su grave voz suena con el peso de una vida. Porque un testamento no es lo mismo que un epitafio, las últimas voluntades se celebran y se disfrutan en vida. La de Russell ha sido hacer música por las razones correctas.