Nacha Pop, la chica de ayer que suena esta noche

Nacho García Vega, la mitad de Nacha Pop junto al desaparecido Antonio Vega
Nacho García Vega, la mitad de Nacha Pop junto al desaparecido Antonio Vega

Hace 35 años que editaron su álbum de debut, que incluía esa mítica canción, y lo celebran hoy en Festimad.

Era el comienzo de la década. El año del concierto homenaje a Canito en la Escuela de Caminos de la Universidad Politécnica, es decir, el acto fundacional de la Movida. Unos chicos que estaban dejando de ser adolescentes tenáin un grupo de fin de semana y un puñado de canciones grabadas en una maqueta. Se acaban de cambiar el nombre a Nacha Pop. «Hoy es inusual, pero entonces, los sellos se acercaban a los grupos jóvenes para ficharles. No para desarrollar su carrera en serio, sino para intentar que la competencia no fichase a la siguiente banda de éxito», dice Nacho García Vega, miembro fundador, junto a Antonio Vega, Carlos Brooking y Ñete Martín, de una de las bandas más importantes de España, que editó su primer álbum hace 35 años. Para celebrarlo, actúan esta noche en Madrid en el marco de la programación de Festimad.

«La música era nuestra pasión, y descubrir nuevos estilos y nuevos sonidos se iba convirtiendo más que en eso en obsesión. Hasta que, una vez habíamos desarrollado un gusto y cierto conocimiento, se abrió una posibilidad increíble: expresarnos nosotros a través de la música», dice García Vega, que asegura que «de repente, se plantó la semilla de la creatividad. Recuerdo eso y los primeros ensayos, la sensación de buscarte la vida en muchos sentidos. Primero, porque tratas de averiguar a qué vas a dedicarte, y segundo, porque estás en el trance de convertirte en artista».

A todo volumen

En los ochenta hay una explosión de la paleta estilística. «Es un tiempo de espontaneidad. Se hace cierta recapitulación y se vuelve a las melodías y a los cantantes, que habían perdido importancia en los 70, y se recupera parte de la actitud fuerte de rebelarse contra lo establecido que había en los 50», explica. Bajo ese signo de los tiempos apareció su álbum de debut. «En aquellos años, la creación se vomita, se escupe, no se le dan muchas vueltas a las canciones ni a los discos, no se precocinan ni se postcocinan tampoco. No permitimos que nos dijeran nada ni ejecutivos de compañías ni mánagers, pero en realidad tampoco tuvieron lugar para influir». Hipavox apostó muy fuerte por ellos, pero el resultado no fue del todo el esperado. «No puedo decir que resultara una mala experiencia. En realidad, estábamos relegados en el catálogo de artistas y nos daban horas sueltas para grabar, de madrugada y en días discontinuos», dice García Vega, que no reconoció en el disco las canciones que habían grabado. «Decidimos incluir en la parte de atrás de la funda la leyenda: “Este disco debe reproducirse a niveles perjudiciales para el oído”. Lo cierto es que, si se ponía a toda potencia, se parecía algo a lo que era nuesto sonido, mientras que si se escuchaba bajito se perdía toda la esencia, hubo que fabricar otra tanda de discos con más presión». Ese hecho fue quizá una de las razones que les dieran cierta fama de «grupo blando», aunque, en realidad, su directo era lo suficientemente potente como para telonear a los Ramones. «Fue una experiencia inigualable. Nos encantaban. Creo que mucha gente fue a ver a Nacha Pop y descubrió a Ramones, pero más gente fue a ver a Ramones y descubrió a Nacha Pop. Hubo anécdotas de todo tipo».

En ese álbum se incluyó «La chica de ayer» que, según Carlos, primo de Antonio Vega, «fue uno de los temas que más variaron con respecto a la versión original. En esa época, Antonio estaba muy influido por la música fusión y por el jazz rock y el había compuesto algo que yo llamaría una ‘‘suite’’, una pieza de unos 10 o 12 minutos por unos acordes muy bien construidos pero que no tenían melodía, aunque sí que estaba el espíritu y los acordes. El grupo trabajó en ella, le dio forma. Aunque está compuesta absolutamente por Antonio, surge del trabajo del grupo. Trabajamos bastante para que las canciones tuvieran cierta homogeneidad. Y también que fueran radiables. Directas, con historia y con melodía». El tema se convirtió en favorito de una generación pero la fama de Nacha Pop se quedó en la de «grupo de culto» casi hasta ocho años después, cuando lograron su primer número uno, precisamente con ese tema interpretado en directo, como esta noche.