Selena Gomez se crece

Ofrecerá el próximo jueves un concierto en el Palacio de Vista Alegre

Mientras aún se habla, y mucho, de la escandalosa actuación de Miley Cyrus en la reciente gala de los premios MTV, otra ex artista Disney, Selena Gomez, llega a Madrid el próximo jueves para presentar su último disco, el primero que lanza sin la coartada adolescente de The Scene, con un registro que se sitúa en algún lugar entre Rihanna, Katy Perry, Taylor Swift y Britney Spears. Pero pese a las analogías, conviene no confundirse: a diferencia de la ex Hannah Montana, la que fuera protagonista de la serie «Los magos de Waverly Place» parece llevar su carrera con una cierta coherencia, sin excesos y con un mínimo de credibilidad.

«Trato de ser quién soy y es divertido, aunque al mismo tiempo crecer en este mundo puede ser un poco loco. También tiene sus días malos; no soy perfecta, cometo errores», decía a los medios norteamericanos la autora del entretenido «Stars dance», un álbum que tiene como carta de presentación el single «Come & get it», uno de los éxitos más bailados de la temporada, de inspiración 'rihannesca' y con una poderosa producción de Stargate. Hay un dato sobre el disco que no es ni mucho menos menor: se publicó el pasado 23 de julio, apenas un día después de que Selena Gomez cumpliese 21 años, alcanzando así la mayoría de edad legal en EE UU. Y hasta llegar aquí no debemos pasar por alto su papel en «Spring Breakers», película en la que un grupo de universitarias acaba involucrado en una trama de drogas, crimen y violencia, una experiencia que hizo que se sintiese más cómoda con su feminidad, algo que se traslada ahora al disco. «Realmente todo el álbum trata de mí convirtiéndome en mujer y de querer explorar eso, estando a gusto en mi cuerpo y mostrando seguridad en este proceso», comentaba, aprovechando para marcar distancias respecto a su etapa compartida con The Scene: «Los últimos trabajos se hicieron a la carrera, así que tener más tiempo para compartir la historia de mi vida fue divertido».

Musicalmente hay espacio para el «dubstep», algo de reggae, maneras dance, una voz que se desliza con sensualidad y, en general, un pop que no va sobrado de personalidad, pero que tiene argumentos suficientes como para jugar en la misma liga que Kelly Rowland o Ke$ha, sin abandonar del todo a la generación que ha crecido escuchando a su ex, Justin Bieber, a quien dedica la balada «Love Will Remember», en la que aborda el final de su relación: «Es el tema más personal del álbum. No es un enfoque agresivo, como mucha gente espera; estoy segura de que a él le va a encantar», afirmaba la también protagonista de «Getaway», que se acaba de estrenar en EE UU y que, al contrario de lo que ocurrió con «Spring breakers», ha sido castigada por la crítica. Pese a ello, ha reiterado que tabajará para convertirse en una «actriz seria». En su vertiente como cantante el camino tampoco será sencillo, aunque cuenta con el apoyo de otras dos chicas Disney, Demi Lovato y Taylor Swift: «Nuestra amistad es tan sincera que me pueden decir si una canción no les gusta», señaló en la presentación de «Stars dance». Y todo ello, añadía, sin que se vislumbre ningún amago de rivalidad.

- Cuándo: jueves 12 de septiembre de 2013.

- Dónde: Palacio de Vista Alegre.

- Cuánto: de 35 a 58 euros.