Un cantaor venido del extremo

Niño de Elche, que con «Voces del extremo» es firme candidato al primer Premio Ruido que reconoce al mejor disco español de 2015, actúa en Madrid y presenta una extensa gira nacional.

Niño de Elche, que con «Voces del extremo» es firme candidato al primer Premio Ruido que reconoce al mejor disco español de 2015, actúa en Madrid y presenta una extensa gira nacional.

Vanguardista es una palabra que detesta y lo dice tajante: «No sé si lo que hago es arte, pero vanguardia seguro que no. Pienso que es una palabra de confort. Califican así a muchas formas de creación igual que a otras le dicen improvisación y no lo son», contesta Paco Contreras, nombre del artista que ha sorprendido a todos con un trabajo, «Voces del extremo», que opta junto a otros once álbumes a ser reconocido con el primer Premio Ruido al disco español del año, un galardón que otorga la recién creada PAM (Periodistas Asociados de Música) con los votos de miembros y que se entrega el próximo martes.

Se alce o no con el premio, el reconocimiento alegra al artista. «Vengo de territorio en el que no se ha valorado mucho mi trabajo. Es cierto que he cambiado ahora mi dinámica en la manera de mostrarlo y me alegro de que eso permita que el público descubra otros discos míos anteriores». «Voces del extremo» no es de esos álbumes masivos ni por contenido «ni por su puesta en el mercado». Aunque puede que en el fondo no sea tan «extremo» como dice el título. ¿Radical? Quizá esa palabra le guste más a Niño de Elche, aunque, en todo caso, es probable que en esta pieza van a aparecer términos para definirle que no serán de su agrado porque Niño de Elche presta mucha atención a las palabras que no se ajustan a la realidad, de la misma manera que su obra no se ciñe al flamenco. Sabrá perdonarnos.

Para el que quiera comprobarlo sin atender a palabras inexactas, Niño de Elche acaba de anunciar una extensa gira que le lleva este sábado a la Fundación Casa Patas, donde ofrecerá un concierto con instrumentación más básica, con voz y guitarra sin enchufar. Después, con un formato más aproximado al sonido «kraut-rock» del álbum, pasará por San Sebastián (4 de febrero), Zaragoza (5), Valencia (25), Londres (27), Mataró (3), El Prat de Llobregat (4), Lleida (5), Alicante 6), en la Fundación Juan March de Madrid (con Belén Maya, día 12), Castellon (8 de abril) y Gijón (15). Además, presentará su espectáculo «Rave» con Matej Kejzar dentro del Festival de danza de Bruselas, del 17 al 19 de marzo, y el 31, en París, con Rocío Marquez.

Contreras proviene del mundo flamenco: «Sí, pertenezco a una forma de hacerse que lleva muchos años. Ese es mi territorio, en el que ejerzo mis formas. Después, mi estética o mi discurso hacen confluir a muchas personas y prismas diferentes. Yo no provengo de un flamenco clásico, sino que me veo reflejado en gente como Raúl Cantizano, Pedro Carbonero, Juan Carlos Lérida, Israel Galván, y toda una patulea de flamencos torcidos», explica. Sin embargo, su relación con el entorno flamenco no es exactamente virtuosa. «Con el arte es una relación totalmente empírica. El flamenco me pertenece a mi carne y a mi espíritu. Y es mi forma de relacionarme con el mundo, siempre me ha acompañado. Me sorprende que digan que reniego del flamenco. No reniego, pero sí de algunas fórmulas de relación. Mantengo un vínculo inexistente con ese mundo institucional. Cuando escucho cantar a alguien oficialista, si lo quieres llamar así, no me dice nada, no lo siento. Antes me cabreaba, pero ya ni me va ni me viene», explica. Niño de Elche ha cantado con Rocío Márquez, en varios espectáculos, a la que los expertos ven como renovadora del flamenco pero sus coordenadas están mucho más allá de las que defiende la joven de Huelva.

Acústica y sonido «kraut»

Sus ideas empezaron a bullir en el encuentro de poesía contemporánea que organiza Antonio Orihuela en Moguer (Huelva) y que da título al álbum. «Allí me propusieron poner algo de instrumentación alejada del flamenco y del típico cantautor. Y tuve la intuición de que con ese material poético podía ir más lejos. Pero no sabía adónde ni cómo llegar, necesitaba ayuda para dar sentido a esos ‘‘inputs’’. Y entonces llamé a Dani Alonso (del grupo sevillano Pony Bravo), con el que tengo mucha amistad y con el que hablo bastante de politizar las estéticas y estetizar las políticas (ríe). Y así nació». En el trabajo de Niño de Elche está muy presente la conciencia crítica contra los medios de comunicación, la política, los símbolos ideológicos, la alienación de las sociedades modernas... en suma, de la pérdida de vida inteligente en el planeta España. «Pero no me gusta que digas que son contestatarios, porque esa palabra está marcada por la izquierda clásica y en realidad no tiene que ver con lo que planteamos, porque el discurso tiene más aristas y más grietas que el hecho de cantar contra algo», dice el músico, que defiende los movimientos asociativos como pequeñas formas de «ejercer la autodefensa». Niño de Elche no pensaba en el público haciendo el disco, porque «cuando creas desde una conciencia artística el público no existe. Además, yo lo planteé desde el prisma más underground posible». Por lo tanto ¿tampoco tenía expectativas? «No, no no, ninguna ¿a quién le iba a interesar?. Toda esa poética ha sido obviada y vilipendiada por la corriente oficial y por los medios. Vivo con orgullo que ahora se hable de autores de la poesía de la conciencia. Ganar esos espacios me parece buenísimo. Creo que, de haberse publicado el disco hace cuatro años, no habría sido valorado en absoluto. Surgió cuando tenía que surgir». Y estamos ante su gran momento.