«El loco de los balcones», el alegato idealista de Vargas Llosa sube a escena

El escritor peruano Mario Vargas Llosa , posa junto al actor, José Sacristán, y el director teatral, Gustavo Tambacio, en uno de los balcones del Teatro Español, donde han presentado la obra "El loco de los balcones"
El escritor peruano Mario Vargas Llosa , posa junto al actor, José Sacristán, y el director teatral, Gustavo Tambacio, en uno de los balcones del Teatro Español, donde han presentado la obra "El loco de los balcones"

Si Vargas Llosa en los años 50 en Perú, hubiera vivido en un ambiente con un teatro más potenciado, seguro que hubiera sido mucho más dramaturgo

Si Mario Vargas Llosa en los años 50 en Perú, hubiera vivido en un ambiente con un teatro más potenciado, seguro que hubiera sido mucho más dramaturgo, pero sin de dejar de ser novelista. Así lo ha reconocido hoy en la presentación de su obra teatral "El loco de los balcones", que sube mañana a escena.

Una producción que es la tercera que estrena el premio nobel en el teatro Español, y que es todo un alegato idealista, una utopía, protagonizada por un Quijote, encarnado en José Sacristán, que interpreta a Aldo Brunelli, quien en lugar de luchar contra los molinos de viento, lucha para proteger unos balcones en la Lima de los años cincuenta.

Un personaje con espíritu de Quijote, "un idealista extraviado en un mundo pragmático", en palabras del escritor peruano, que fue inspirado por un personaje real, un profesor que le dio clases de arte italiano a Vargas Llosa en la Universidad.

"Era un personaje peculiar -dice Vargas Llosa- que se enamoró de los balcones de Lima, en la Lima colonial cuando desvencijaban las casas coloniales y tiraban los balcones para construir edificios modernos. El creía que eso era un crimen y que los balcones eran un símbolo de la cultura".

"Brunelli -continúa- se dedicaba a recogerlos, restaurarlos y protegerlos pero un día, el lugar donde los guardaba se quemó, algo que fue muy sonado y extraño, y a mí, tiempo después y ya cuando estaba en Europa, ve vino esta historia que está impregnada de ese Perú de los 50, ha subrayado el autor de "La fiesta del Chivo".

Vargas Llosa es un enamorado del teatro y, además de ser autor, también subió a escena como actor junto a Aitana Sánchez Gijón en una adaptación de "Las mil y una noche", una experiencia que hoy ha confesado que va a repetir, ya que ha escrito otra obra, "Los cuentos de la peste", en la que va a participar como actor.

"Lo haré en contra de la opinión de mi familia que dice que soy una calamidad sobre las tablas, pero si pasa la prueba de Ramón Ollé, el director, lo haré".

Así, este enamorado del teatro ha hecho hoy una defensa de la novela. "Cada tema viene por un camino con una música y una estructura y por eso 'El loco de los balcones' tomó cuerpo para el teatro y no para la novela".

José Sacristán, que da vida a Aldo Brunelli y que ya trabajó con Vargas Llosa durante el rodaje de la adaptación para el cine de "Pantaleón y las visitadoras", en 1975, ha precisado que este personaje tenía claras connotaciones con el Quijote, un personaje que ya abordó en el musical "El hombre de la Mancha".

"Tiene unas connotaciones clarísimas, los balcones son los molinos y los molinos los balcones. Esta muy bien subirse a un escenario para defender unos principios y contra los atropellos y desmanes que se comenten", ha argumentado.

"Pero yo soy más Sancho Panza, soy hijo de labradores y yo no sabría dar un paso sin mi burro. Ser Quijote es mi aspiración", ha subrayado Sacristán.

Para Vargas Llosa hoy siguen existiendo algunos "brunelis", como lo fue Mandela. "Hoy existen seres humanos idealistas gracias a los cuales el mundo no está perdido", ha matizado.

José Saramago, José Luis Sampedro o Ernesto Sábato son algunos otros nombres que ha dado José Sacristán como idealistas y luchadores.

A la rueda de prensa de presentación de la obra han acudido el actual director del Teatro Español, Juan Carlos Pérez de la Fuente, y el director de la obra Gustavo Tambascio.

Tambascio ha explicado que ha contado con la mayor libertad para trabajar. "Esta obra es un regalo y habría que esforzarse mucho para hacerlo mal, es un regalo extraordinario con muchas de las características de Vargas Llosa: esplendor de la prosa y brillantez sintáctica, que nos llevan por unos derroteros que luego no serán lo que creemos ser", ha precisado.

Por su parte, el actual director del Teatro Español, Juan Carlos Pérez de la Fuente, que ha recordado que este montaje estaba programado por el anterior director, Natalio Grueso, y que era un orgullo llevarlo a estreno, ha matizado que esta obra era el pórtico de la celebración del Quijote.

De la Fuente ha dicho que el próximo año se celebrarán los 400 años del Teatro Español, y en 2016, los 400 años de Cervantes y Shakespeare.

Con tal motivo, De la Fuente ha hecho que el premio nobel escribiera una frase para que quedase inscrita en un tablero que quedará en el Teatro: "La vida que vivimos no es el teatro, que es una vida que soñamos y que inventamos, pero sin esta vida, aquella sería menos intensa, menos rica, menos diversa y menos libre".