«Traidor»: Lances, secretos y amoríos

Autor: José Zorrilla. Director: Jesús Peña. Intérpretes: Carlos Pinedo, Luis Miguel García, Blanca Izquierdo, Javier Bermejo. Festival Olmedo Clásico. 21-VII-2018

Resulta extraño que esta propuesta a partir de «Traidor, inconfeso y mártir» no termine de encontrar acomodo en la programación de una gran ciudad que no sea Valladolid. En primer lugar, porque es una de las mejores de Zorrilla; en segundo lugar, porque el montaje está acometido por una compañía solvente como Teatro Corsario; y, en último término, porque el proyecto arrancó en 2017 dentro de los supuestos fastos –luego tampoco hubo muchos– por el bicentenario del nacimiento del escritor, y no hay cosa que nos guste más a todos que esto de los aniversarios para, de repente, mostrar interés por algo. Sin embargo, esta vez no ha sido así. Al menos, el Festival de Teatro Clásico de Cáceres, por donde ya ha pasado, y el Olmedo Clásico, en el que recalará, sí han tenido la buena idea de permitir al público disfrutarla. La obra se inspira en una leyenda con visos de realidad sobre un pastelero de Madrigal que, por su parecido con el rey Sebastián de Portugal, pudo haberse hecho pasar por él y hacer creer a las autoridades locales que no había muerto en la batalla de Alcazarquivir. Zorrilla transformó la historia e hizo que el pastelero fuese en verdad el rey, para crear un personaje dramáticamente mucho más sólido. El montaje de Jesús Peña presenta todas las virtudes, y también todos los defectos, intrínsecos al teatro del autor vallisoletano: el ingenio, la claridad y el brío en la versificación; la frescura en la exposición de los sentimientos; la contundencia en el combate dialéctico; el hábil manejo del suspense; el descuido a la hora de situar la acción en el espacio y la inexcusable precipitación del desenlace. Se diría que Peña ha querido fiarlo todo a las verdaderas posibilidades del autor y dejar que sean solo los versos y la historia que Zorrilla tejió con ellos, sin mayores transformaciones, los que hablen al espectador. Se trata, pues, de contar la esencia del drama con agilidad y eficacia para captar la atención del espectador. Las interpretaciones de Carlos Pinedo, Javier Bermejo y Blanca Izquierdo, en los papeles principales, contribuyen a que eso se consiga en buena medida, si bien se echa en falta una puesta al día en la construcción dramatúrgica y en la estética escenográfica.

LO MEJOR

La historia mantiene intacto ese halo de misteriosa epopeya que Zorrilla sabía dar a sus obras

LO PEOR

La acción tiene ciertas grietas en el original que en esta versión tampoco han sido bien selladas