
Copa del Rey
El Real Madrid no duda en Zaragoza, en la Copa del Rey (0-4)
En un partido muy serio, el conjunto de Zidane goleó y no dio opciones a su rival

Cambian los jugadores, cambia la competición, pero no cambia la seriedad con la que el Real Madrid avanza esta temporada. En La Romareda, en los octavos de la Copa del Rey, ganó el partido sin dudas y sin problemas, con James, Lucas Vázquez y Jovic en el equipo titular y con Kroos dando una lección desde el mediocentro: Zidane ha ido recuperando futbolistas desde que llegó y uno de ellos es el alemán, que durante la temporada pasada perdió la brújula, pero que este curso la ha recuperado para guiar a un Madrid que suma 20 encuentros sin perder y aspira, con razones, con hechos a todas las competiciones. Kroos dio el primer gol, que remató Varane y también el segundo, tras presionar como se tiene que hacer, por sorpresa, en el borde del área, robar un balón y dárselo a Lucas Vázquez, para que este, de un cañonazo decidiera el pase a los cuartos de final de la Copa. El pase para el tercer tanto no fue de Kroos, sino de James, otro futbolista que se une a la fiesta; y el gol lo marcó Vinicius. La fiesta completa en el Real Madrid para plantarse en cuartos y sentir que tiene un montón de variantes.
Nada pudo hacer el Zaragoza, que afrontó este partido como una oportunidad para volver a mostrarse al resto de España. El club maño es uno de lo clásicos del fútbol que ahora se busca la vida en Segunda. Había ilusión por volver a enfrentarse al Real Madrid, aunque pronto, sobre el campo, se vio que no iba a haber muchas opciones de hacer daño. Es verdad que durante la primera mitad el grupo de Víctor Fernández quiso poner muchas minas, presionar y no dejar jugar al rival, pero lo goles y el desgaste le desinflaron. La esperanza necesita algo a lo que aferrarse el Madrid da pocas opciones. Para enfrentarse a este equipo hace falta algo más que ilusión. El líder de la Liga ha dejado ya muy atrás las dudas del comienzo y rebosa seguridad en cada paso que da. Sea contra Unionistas, en Zorrilla o en Zaragoza o contra los grandes. Seguridad y profesionalidad. A este equipo, que tantas veces ha tocado el éxito, también muchas veces se le acusó de dejarse llevar en competiciones que no le apetecían. Ahora, sin embargo, muestra la misma cara en todas las batallas, por menores o poco importantes que puedan parecer.
El plan de Zidane desde el primer día era contar con todos y sabía que iba a tener minutos para repartir y más en este mes de enero, con todos estos encuentros de Copa. Sus alineaciones son siempre un misterio, pero en estos encuentros, el enigma se multiplica. Está claro, más o menos, que Jovic es el delantero titular. Suma minutos, pero no encuentra el gol. Es quizá el último futbolista que falta por recuperar. O mejor que eso, falta que vuelva a marcar un gol para quitarse cualquier duda. Intenta participar en el juego, pero aún no le sale lo definitivo: el remate. Es cuestión de tiempo.
Si no marcan los delanteros son otros jugadores los que tiene que resolver las situaciones en el área contrario. Fue Varane quien abrió el marcador, de nuevo. El defensa llega a los remates como siempre hacía, pero ahora es que además los marca. La jugada nació en un saque de esquina. Zidane ha recuperado la eficacia en jugadas a balón parado: es una salida para solucionar días complicados o para abrir caminos en encuentros donde el rival empieza fuerte.
A partir del gol del defensa francés, el partido se puso de cara para los de Zidane. James pedía la pelota porque sabe que necesita hacerse valer para demostrar que puede contar también en otros encuentros más importantes. Su papel esta temporada, por culpa de las lesiones y por la competencia, apenas ha tenido protagonismo. Pero sabe que Zidane no mira al pasado, que sólo piensa en lo que pueda aportar el futbolista y James dejó personalidad en la primera parte y un delicioso pase a Vinicius en el tercer tanto. Acabó agotado el colombiano, como Marcelo, titular en la banda izquierda, donde sabe que Mendy le hace competencia de verdad.
Todos buscan sus minutos, hasta Areola, que paró en la segunda parte. El Madrid es un tren en marcha y todos sus integrantes se apuntan para que no pare la máquina.
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