Las causas del divorcio Messi-Barcelona: no es por dinero, sólo quiere volver a ser él

El psicólogo Marcelo Roffé reflexiona sobre el adiós de Leo a su equipo de siempre. Una decisión que no tiene que ver con lo económico y sí con la necesidad de tomar sus propias decisiones

Messi habla poco con la boca. Su manera de expresarse desde la genialidad es a través de la pelota. Es un don que Dios le confirió a un elegido, único, fuera de serie. Pero cuando habla, dice. Y agárrate. Renunció a la Selección con razón. Y ahora le dice adiós al BARCELONA. Pasaron 20 años desde que arribó aquel pequeño crack de 13 años que tenía que hacerse un tratamiento para crecer. Messi fue feliz. El Barça también. Nada es eterno. Lo bueno termina pronto, mas no en este caso.

Treinta y tres títulos, seiscientos treinta y tres goles, seis Balones de oro. Él es lo que es gracias a los valores de la Masía y a los de sus padres. Humilde y ganador. Pero en la vida hay ciclos. Las relaciones humanas se desgastan. La gente buena no abunda. Después de la estrepitosa goleada del Bayern y el triste final inexorable de Setién, que el vaticinó a quien quiso escucharlo luego de perder el campeonato a manos del Real Madrid (ahí también habló y dijo) los dirigentes buscaron culpables para negar algunas malas decisiones que tomaron. Desde el anuncio de Koeman a Suárez por teléfono de que no seguirá hasta revelar el dinero anual que gana.

La piedra no se rompe por el martillazo 116. Hay 115 golpes antes. Si siendo el mejor en tu deporte y a los 33 años no podés elegir dónde jugar y con quien, estás mal. Elegir es de las cosas mas valiosas que posee un ser humano. Por eso las críticas de los anti-messi (esforzados y mediocres periodistas, fabulosos escritores del marketing, agoreros del mal, etc.) acusándolo de desagradecido por cómo se va, es la imagen mas triste de un país que no merece al mejor. Que nunca lo valoró. Que siempre buscó hacerle mal comparándolo con Maradona.

Señoras y señores, esto es así de sencillo. A él no lo mueve el dinero. Lo mueve el poder ser él. Y cuando no podés ser vos en un lugar te tenés que ir. Claro que es doloroso, claro que merecía otro final en este club. Pero la vida es así. Discurre, transita, es dinámica. No sirve aferrarse. Y para los que creen que es una máquina tomen nota. Sí, Lionel Messi es un ser humano y le pasan cosas. Y es líder, toma decisiones y hace lo que hay que hacer, no lo que tiene que hacer para quedar bien. Y por eso va en la búsqueda de sus últimos bailes.

Así todas y todos los que amamos el fútbol podemos volver a ser felices.

(Marcelo Roffé es psicólogo deportivo, que ha trabajado para las selecciones de Argentina y Colombia. @MarceloRoffe, www.marceloroffe.com)