Fernando Alonso recibe buenas noticias de Renault

Su coche para 2021 respondió con nota en la caótica carrera del fin de semana en Mugello

La caótica carrera vivida el pasado fin de semana en Mugello ha deparado buenas noticias para Fernando Alonso pensando en la próxima temporada. Su coche para 2021 está ofreciendo buenas sensaciones en las últimas carreras a diferencia de lo que sucede con Ferrari que celebró su Gran Premio número 1.000 con un nuevo ridículo.

El caos que marcó el Gran Premio de la Toscana comenzó con un accidente entre Verstappen y Gasly, que provocó la salida a pista del coche de seguridad. Hasta ahí todo normal. Pasaron varias vueltas con los monoplazas rodando neutralizados por detrás del «safety car» y cuando todo estaba dispuesto para reanudar la carrera el piloto, el experimentadísimo Bernd Mayländer, cometió el primer desliz. Por lo general, el coche de seguridad circula con las luces (colocadas en el techo como una ambulancia o vehículo policial) encendidas y cuando las apaga significa que en cuanto llegue a boxes se retirará para que comience de nuevo la prueba. El reglamento refleja que a partir de ese instante el primer clasificado es que el «manda», el que elige la velocidad y el momento para empezar a correr. Y tiene como límite la línea de meta. Tampoco se puede adelantar hasta superar esta referencia.

El coche de seguridad suele marcharse con mucha antelación para que el piloto que encabeza el grupo haga su estrategia. Es decir, amagar varias veces, calentar neumáticos o esperar el momento que considere oportuno para que no lo adelanten a las primeras de cambio. Sin embargo, el piloto del coche de seguridad se marchó muy tarde y no dio margen a Bottas para hacer todo lo anterior. El nórdico ralentizó la marcha de forma legal y apuró sus opciones, lo cual puso nerviosos a todos sus rivales. El de Mercedes no tenía otra opción porque la recta de Mugello es muy larga y quiso apurar hasta el final para que no le cogieran el rebufo. Lo peor de todo es que los que venían por detrás pensaron que la carrera ya estaba relanzada (al entrar en la recta lo habitual es que la cabeza ya esté «corriendo») y algunos como Magnussen frenaron de forma salvaje al ver que no era así. Fue entonces cuando llegó el caos. Chocaron de forma violenta Sainz, Giovinazzi y Latifi y lo hicieron de una manera muy «fea». Los tres sufrieron un duro golpe que, afortunadamente, no tuvo consecuencias. El coche de seguridad no estuvo acertado, pero también es cierto que algunos arriesgaron demasiado para defender su posición, lo cual provocó acelerones y frenadas que terminaron con la colisión múltiple. Y luego llegó el accidente de Stroll.

Renault rozó el podio con Daniel Ricciardo. El piloto australiano de ascendencia italiana terminó cuarto sólo por detrás de Hamilton, Bottas y Albon. Estuvo entre los mejores y evidenció que el Renault que pilotará el asturiano la próxima temporada es, al menos, un coche fiable.