Indignación con el protocolo sanitario de Roland Garros

El técnico de uno de los jugadores apartados asegura que “si esto hubiera pasado con Nadal le habrían hecho más pruebas y le habrían dejado competir”

Cinco jugadores de la fase previa de Roland Garros han sido apartados, dos por dar positivo en COVID-19 y los otros tres por haber sido “casos contacto”, según la organización. “La dirección de Roland Garros confirma que dos jugadores de las eliminatorias han dado positivo en COVID-19 y otros tres jugadores han sido declarados casos de contacto”, indica el Grand Slam parisino en un comunicado en el que no precisa la identidad de los cinco jugadores. “De acuerdo con el protocolo de salud del torneo, estos cinco jugadores han sido retirados del sorteo de clasificación que comienza el lunes -se prolonga hasta el viernes- y permanecerán aislados durante siete días”, añadió.

El arranque del torneo ha conllevado la polémica sobre la burbuja sanitaria planteada por la organización. Es lo que ha denunciado Petar Popovic, entrenador del bosnio Damir Dzumhur, en el diario “L’Equipe”. “Damir ha sido descalificado por un resultado no concluyente que di yo en un test PCR. Tuve coronavirus hace dos meses y medio y desde ese momento me han hecho entre 20 y 25 pruebas. Los médicos me dijeron que a veces podía salir algún resultado en el límite entre positivo y negativo porque he generado anticuerpos y, en ocasiones, pueden dar lugar a resultados extraños. Es un escándalo lo que han hecho. Me dijeron que se tomarían unas horas para tomar una decisión y decidieron expulsar a Damir sin ni siquiera hacerme otra prueba”, asegura indignado el entrenador.

Popovic denuncia que le torneo no ha actuado como debía. “Estoy convencido de que no tengo COVID-19 y me parece increíble que no me hayan hecho otra prueba. No han dado oportunidad a Damir de defender sus derechos y estoy seguro de que no habrían actuado así con un jugador importante. Si esto hubiera ocurrido con Nadal, hubieran hecho dos o tres pruebas más y seguro que le habrían dejado competir”, afirma Popovic. Y va más allá: “La comunicación es lenta y poco trasparente. El personal de limpieza de las habitaciones no lleva mascarilla y el mobiliario no se limpia con regularidad ni profundidad. No podemos creer que esto sea un torneo oficial que pretender mantenernos libres de COVID-19″.