Vuelta a España. La decadencia de Chris Froome o el final de una era

El británico demostró en la primera etapa no estar en condiciones de luchar por el triunfo final. “El líder del equipo es Carapaz”, asume

Chris Froome
Chris FroomeAlvaro BarrientosAP

La imagen de Chris Froome perdiendo pie con el grupo de los favoritos en el ascenso a Elgeta, el puerto de tercera que precedía a la subida a Arrate es algo más que la muestra de la decadencia de un corredor. Es el síntoma de un cambio de era en el ciclismo.

Las últimas seis grandes las han ganado corredores que nunca antes habían ganado una carrera de esa categoría. Geraint Thomas, Simon Yates, Richard Carapaz, Egan Bernal, Primoz Roglic y Tadej Pogacar han cubierto los primeros puestos del podio en Tour, Vuelta y Giro en sus últimas dos ediciones. Y la saga parece que tendrá continuidad en la carrera italiana con Almeida o Kelderman.

De ellos, sólo Geraint Thomas representa al viejo orden. El galés era sólo el siguiente eslabón en el dominio del Ineos en el Tour, el heredero de Chris Froome, aunque tenga casi la misma edad. El resto son ejemplos de la nueva ola de ciclistas sin complejos que no quieren esperar a madurar para competir por los grandes triunfos.

Chris Froome ya no parece en condiciones de competir por ellos. La caída que sufrió el año pasado mientras inspeccionaba el recorrido de la contrarreloj del Dauphiné le ha dejado secuelas que comprometen sus posibilidades de volver a ser el de antes. Se rompió el fémur, el codo derecho y varias costillas y estuvo nueve meses sin competir, aunque la pandemia ha hecho que su regreso a la competición fuera casi anecdótico.

Froome se quedó de la alineación de Ineos para el Tour, renunciando a la posibilidad de ganar su quinto Tour. Sus prestaciones en la primera etapa de la Vuelta hacen ver que la decisión del equipo británico no era un castigo por la marcha de Froome al Israel la temporada que viene ni se basaba sólo en la confianza en Egan Bernal como líder único.

Froome es una incógnita completa. Ni él mismo sabe si podrá volver a ser el de antes. “Es difícil saber dónde estoy en este momento porque no he hecho muchas carreras por etapas recientemente. Después de las primeras etapas tendré una estrategia más precisa para el resto de la carrera”, decía en la conferencia de prensa previa al comienzo de la Vuelta.

Arrate lo ha puesto en su sitio. A 11 minutos y 12 segundos llegó de Primoz Roglic y Froome asume su nuevo rol con una sonrisa. “Fue un gran día para nosotros con el segundo puesto de Richard Carapaz en la etapa y la general. Él es el líder de nuestro equipo aquí y le ayudaremos tanto como podamos durante la carrera para intentar conseguir la victoria final”, admite.

Las sensaciones fueron buenas. Creo que todavía me falta un poco de forma por no haber corrido mucho esta temporada”, asegura. “Me descolgué en la penúltima subida. Comencé bastante atrás y me quedé atascado detrás del pelotón. Estoy muy feliz de estar aquí y feliz de volver a competir en una gran vuelta después de dos años. Voy a tomar la carrera día a día y tratar de hacer todo lo que pueda”, asegura.

Le queda un largo camino para volver a ser el de antes.