¿Qué es el “síndrome del paciente VIP” y cómo ha influido en el fin de Maradona?

Fue descrito por primera vez en 1964 y se ha detectado en figuras relevantes como Steve Jobs, Michel Jackson o Juan Pablo II

El "síndrome del paciente VIP"
El "síndrome del paciente VIP"ArchivoLa Razon

El “Síndrome VIP” (Very Important Person) fue descripto por primera vez como tal en 1964 por el doctor Walter Weintraub, quien estudió a través de la historia cómo “el tratamiento de un hombre influyente puede ser extremadamente peligroso tanto para el paciente como para el médico”.

Weintraub recurrió a casos célebres como el del rey Jorge III de Inglaterra, a quien le administraron una cuestionable dosis de remedios para su locura, o el rey Luis II de Baviera, quien también recibió una dudosa atención psiquiátrica.

Este síndrome fue muy comentado en 1981 tras el atentado contra el papa Juan Pablo II, en el que se observó que los médicos que lo atendieron comenzaron a cometer errores u omisiones en la atención que antes no cometían, pues en el intento de evitarle dolor, molestias o complicaciones, modificaron los protocolos y la intervención por tratarse de una persona apreciada y conocida a quien le querían brindar las mejores atenciones.

De Michael Jackson a Maradona

Los casos documentados de personalidades que se han visto afectadas por este síndrome se han multiplicado a lo largo de los años, lo que ha ayudado a los expertos a entender mejor el fenómeno. Por este síndrome habrían pasado también los médicos de Martín Sheen, Steve Jobs, Michael Jackson y ahora, el mismísimo Maradona.Se dio un ‘Síndrome del paciente VIP’ donde los médicos avalaron la actitud de Maradona ante los tratamientos”, ha asegurado el letrado de Dahiana Gisela Madrid, enfermera del astro argentino.

En esta línea, el médico de Steve Jobs confesó hace unos años que el creador de Apple también lo presionó para que le diera unos supuestos tratamientos que le ayudarían a lucir más joven o se negó a que le extirpara un tumor pancreático y, en su lugar, lo intentó tratar con una dieta vegana y acupuntura. En los casos de Michael Jackson o Prince también se demostró que sus médicos fueron presionados para recetar potentes opioides o anestésicos como “fentanilo” o “Propofol”.

Otro de los casos a los que recientemente se ha atribuido este síndrome ha sido el de Donald Trump tras dar positivo por Covid. El doctor de la Casa Blanca, Sean P. Conley, hizo saber que al ingresas había recibido una dosis única de Regeneron, un coctel de anticuerpos experimental. Poco después se le administraron otros suplementos, que incluían vitaminas, hormonas e incluso, antiácidos. Más tarde se anunció que comenzaba con otro tratamiento experimental que le sería administrado por cinco días. Los constantes cambios en las decisiones médicas y la falta de claridad sobre los fármacos administrados llevaron a los expertos a asegurar que estábamos ante un ejemplo claro del “Síndrome del paciente VIP”, aunque en este caso no ha tenido consecuencias fatales.

¿Cuándo se produce?

Se produce cuando una persona muy importante se interna en una institución sanitaria y su condición de famoso termina afectando las decisiones sobre su atención médica. Es relativamente común que este tema surja si hay complicaciones a la hora de atender a pacientes con una gran relevancia social y mediática.

El síndrome puede manifestarse de distintas formas. A veces, para tratar de evitar dolor o contratiempos al paciente, los médicos modifican las prácticas habituales. Se realizan entonces menos estudios y procedimientos invasivos, pudiendo esta decisión llevar a errores y retrasos en el diagnóstico o el tratamiento. Otras, los médicos pueden querer estudiar al máximo cualquier minúscula anormalidad, sometiendo al paciente a estudios que no realizarían a otros. Estas prácticas a su vez pueden agregar nuevos riesgos si el paciente ya atraviesa por una situación delicada.

Claves para evitarlo:

  1. No viole las reglas: las buenas prácticas y las normas fueron creadas para brindar una atención eficiente y de alta calidad. Cualquier desviación de las mismas pone en peligro al paciente famoso.
  2. Trabaje en equipo. Evite los compartimientos estancos: Todos los especialistas involucrados en la atención del paciente VIP deben ir más allá de su propia especialidad y estar permanentemente comunicados con los otros colegas que participan de la atención
  3. Garantice una adecuada comunicación interna; El desafío logístico y de seguridad que implica el transporte de los pacientes VIP a los distintos sectores del hospital o para un traslado en un ingreso domiciliario demandan una buena coordinación entre los diferentes servicios.
  4. Sea muy cuidadoso en la comunicación con los medios: La liberación de información queda siempre supeditada a lo que el paciente o sus representantes legales quieran comunicar.
  5. Resista el “Síndrome del Jefe de Servicio”: Muchos pacientes VIP demandan ser atendidos por el Jefe de Servicio. Su designación para atender al paciente VIP sólo será apropiada si de hecho es ese médico el que tiene más experiencia en los problemas que presenta el paciente.
  6. La atención debería brindarse en el lugar más apropiado: La atención del paciente en un ambiente alejado de los lugares en donde se desarrolla la mayor parte de la atención clínica suele dar una imagen de mayor privacidad y seguridad, pero este aislamiento puede, bajo ciertas circunstancias, impedir una atención óptima.
  7. Proteja la seguridad del paciente: Los planes para garantizar la integridad física del paciente VIP requieren de una especial atención al lugar de internación, al control de accesos y otros aspectos logísticos.
  8. Sea muy cuidadoso acerca de la aceptación o declinación de regalos: Los pacientes VIP ofrecen a menudo regalos que pueden parecer exagerados. Es recomendable que el médico decline elegantemente el mismo y proponga aceptarlo una vez que todo haya terminado.
  9. Trabaje con los médicos personales del paciente: Si bien el involucramiento de profesionales ajenos a la institución plantea varios desafíos, su participación debe permitirse en caso de ser solicitada.