Real Madrid-Granada (2-0): El Madrid desata el nudo

El brasileño, de cabeza, marcó el único tanto de un partido que no fue fácil para los de Zidane. Buenos minutos de Asensio. Benzema hizo el segundo

El delantero del Real Madrid Lucas Vázquez (i) intenta superar a Carlos Neva, del Granada CF en el partido de La Liga
El delantero del Real Madrid Lucas Vázquez (i) intenta superar a Carlos Neva, del Granada CF en el partido de La LigaJuanJo MartínEFE

La cabeza de Casemiro ya salvó al Madrid en Alemania, en el segundo encuentro de la Champions, en uno de los momentos más peligrosos a los que se ha enfrentado esta temporada. La cabeza de Casemiro apareció también contra el Granada para solucionar un partido que se había convertido en un problema por la seriedad del rival. Apenas pudo desmelenarse el Madrid durante los noventa minutos, sólo un poco al comienzo de la segunda parte, con Asensio en plan Asensio y ahí se llevó los tres puntos. No es un secreto que en esta Liga todo cuesta sudor y sangre. Pero el Madrid parece listo para hacerle frente. Después, al final, Benzema hizo el segundo

Fue una victoria con la misma esencia que la temporada pasada: pocas alegrías, pero sí rigor y eficiencia para sacar oro en los momentos decisivos. Van pasando los días y sigue el Madrid ganando, pese a las complicaciones o días con poco brillo o sin Modric. Acabó el choque defendiendo frente a un Granada ambicioso y terminó ileso.

Al empezar Sergio Ramos gritaba: «No hay prisa, no hay prisa», mientras los gritos que salían desde el lado del Granada eran: «Aprieta, arriba, todos, no pasa» y sobre todo «vuelve, cierra, dale», una y otra vez se decían, sin descanso, para que los jugadores presionaraon cuando veían que Varane temblaba o se replegarán muy ordenaditos bajo la batuta del hijo de Milla. Y el Madrid, ante eso y ante la ausencia de Modric, se quedó sin luz durante gran fase del encuentro. Si con la cabeza no se puede pensar, pues se usa para rematar.

Cada partido tiene un nudo que hay que intentar desatar. Lo hizo el equipo de Zidane contra el Eibar, con unos veinte minutos brillantísimos y se encontró, contra el Granada, un problema parecido, contra el que le costó más. LaLiga se ha igualado y los equipos, en teoría, más débiles, son un dechado de virtudes tácticas y orden. El Granada de Diego Martínez es un ejemplo de eso: suple la desventaja competitiva con un trabajo continuo de todos sus futbolistas, que mueren en el campo y nunca pierden la posición. El Madrid se atascó: sin fluidez ni huecos, malvivió de algunos centros por la derecha de Lucas Vázquez o algunas carreras cuando el equipo contrario se desordenaba un segunda. En una de esas perdió a Rodrygo, lesionado muscularmente. El brasileño había encontrado continuidad y habrá que ver cuánto tiempo está de bajo. Con Vini y Hazard en el banquillo, Zizou llamó a Asensio para la banda izquierda.

No parecía la mejor opción, porque el delantero, durante este curso ha mostrado una timidez preocupante. Sin embargo, fue quien halló la fórmula para romper el choque. Su remate de tacón al palo fue un impulso para el Madrid y su centro medido a la cabeza de Casemiro, la solución definitiva.

Antes de Asensio, el Madrid era un equipo impotente. Si para superar la presión en Eibar lució un fútbol preciso y rápido, contra el Granada todo fue más lento. Benzema apenas aparecía para ayudar a tocar el balón y no estaba el faro de Modric. En su estado de gracia, su ausencia es un pequeño drama.Valverde necesita espacios para correr y para hacerse fuerte, pero hasta la segunda mitad, el partido se jugó en muy pocos metros y ahí el uruguayo se siente enjaulado y algo perdido. Él marcaba desmarques arriba, pero donde tenía problemas el Madrid era bastante más abajo, para sacar el balón primero y para moverlo después.

El Granada enseguida enseñó su plan y no se separó de él ni un milímetro. Además, estuvo muy cerca de salirle bien nada más comenzar el choque. Varane empezó tembloroso y un error propicio un remate a placer, que inexplicablemente se marchó fuera. El Madrid sufría y cada minuto era un tortura; estaba lánguido en vez de encendido mientras que el conjunto andaluz se sentía como en casa, sin el balón, porque no sufría y también con él, cuando durante algunos ratos se decidió a controlar un poco la situación. Incluso reclamó un penalti de Casemiro en una jugada a balón parado.

Pero Sergio Ramos tenía razón: no había prisa o por lo menos no había que perder la paciencia. El momento tenía que llegar, el Granada tendría que tomarse un descanso en su vida asfixiante. Sucedió al comenzar el segundo tiempo. A diferencia de la primera parte, el conjunto de Zidane se la jugó de verdad y arrinconó un rato al rival. Kroos pudo dirigir un poco, tener tiempo para levantar la cabeza y Asensio mostrar sus mejores minutos de la temporada.

El trabaja ya estaba hecho. Tocaba resistir. Es un misterio cómo el equipo tembloroso de hace un mes es el mismo conjunto rocoso que sigue sumando puntos en días de niebla.

Sigue Zinedine Zidane con su política de rotar lo mínimo y la alineación que ha elegido para recibir al Granada es la habitual de los últimos partidos. Sólo hay dos cambios con respecto a la última frente al Eibar. La entrada de Valverde, que sustituye al lesionado Modric, y la de Rodrygo, que deja, por el momento, a Vinicius en el banquillo.

Estos son los once elegidos por Zidane: Courtois; Carvajal, Varane, Ramos, Mendy; Casemiro, Kroos, Valverde; Lucas Vázquez, Rodrygo y Benzema.

El Granada, por su parte sale con: Rui Silva; Foulquier, Vallejo, Domingos Duarte, Neva, Eteki, Luis Milla, Kenedy, Herrera, Antonio Puertas y Soldado.