Fútbol

Así enterró el Atlético el minuto 93

Ganar el título de Liga al Real Madrid en el último minuto le hace superar el trauma de la Champions perdida en Lisboa en 2014

Los jugadores del Atlético celebran el gol del empate de Correa
Los jugadores del Atlético celebran el gol del empate de CorreaCésar MinguelaEFE

El minuto 93 era una barrera para el Atlético. La frontera que separaba la alegría de las lágrimas en la final de la Liga de Campeones de 2014 en Lisboa. El cabezazo de Ramos que rompió las ilusiones rojiblancas de ser campeones de Europa por primera vez.

Atlético de Madrid campeón FOTO: M. Roselló

Un muro contra el que se volvieron a estrellar dos años después y también contra el Real Madrid y que no han podido superar en Europa.

Sí han podido superarla en la Liga, donde el Atlético de Simeone vuelve a ser campeón siete años después. Los rojiblancos han trabajado desde el comienzo de la temporada para evitar la frustración del último momento, aunque no han podido evitar jugarse el título en la última jornada. El Atlético tomó ventaja desde el primer momento. A pesar de que empezó la temporada con dos partidos pendientes porque el curso anterior había terminado más tarde para ellos, se puso líder en noviembre y fue acumulando ventaja hasta llegar incluso a tener doce puntos de ventaja sobre el Real Madrid que llegaron reducidos a dos en las últimas jornadas.

El Atlético dejó escapar la ventaja que le hubiera permitido ser campeón con más holgura, pero ha demostrado fortaleza mental para aguantar en las jornadas decisivas.

Ninguna demostración más evidente que la de la penúltima jornada contra Osasuna. Una hazaña que se repitió en Valladolid en la última jornada. Los navarros se adelantaron en el marcador y durante unos minutos el Atlético perdió la cabeza de la Liga. Pero fue entonces cuando llegó el mejor rendimiento de los rojiblancos.

Funcionaron los que estaban en el campo, como Carrasco y Luis Suárez, pero también algunos que parecían desaparecidos desde hace meses, como Lodi y Joao Félix. Entre los dos construyeron el gol del empate. El pase fue del portugués y el remate, del brasileño.

Ése es otro de los méritos de Simeone, que ha recuperado a jugadores que parecían perdidos y ha adaptado el sistema para sacar lo mejor de sus futbolistas. Es lo que ha hecho con Hermoso y Carrasco, complementos perfectos en la banda izquierda. El Cholo cambió el dibujo del equipo para jugar con tres centrales y aprovechar las subidas de los laterales. Así convirtió las carencias defensivas de Trippier en una virtud y dio una oportunidad a Hermoso, que ha pasado de jugar 17 partidos de Liga la temporada pasada a disputar 30 en este curso.

La recuperación de Llorente ya la comenzó la temporada pasada y se ha completado en este curso. Ha pasado de ser un mediocentro suplente a ser el segundo máximo goleador del equipo y debutar con la selección.

Carrasco es otro de esos ejemplos. Llegó como solución de emergencia en el mercado de invierno del curso pasado después de una experiencia no demasiado gloriosa en China y ha superado el nivel que dio en su primera etapa como rojiblanco.

Pero ninguna aportación tan importante como la de Luis Suárez. Un prejubilado del que se quiso librar el Barcelona y que Simeone ha sabido aprovechar. Sus remates han dado el salto de calidad que el Atlético necesitaba para ser campeón. Había que marcar muchos goles para no llegar con miedo al minuto 93. El Atlético ya ha saltado ese muro.