Fútbol

Así ganó Inglaterra su Mundial. De la expulsión de Rattin al gol de Hurst

El único Mundial que ganaron los ingleses llegó con un gol que no entró, pero no fue la única polémica de aquel torneo

FILE - In this July 30, 1966 file photo, a shot from Geoff Hurst bounces down from the West Germany crossbar during the World Cup final at London's Wembley Stadium. The linesman gave it as a goal and England went to to win 4-2. England won its only World Cup title by beating West Germany in London in a match that produced an enduring moment of controversy that is still the subject of debate. In extra time with the scored even at 2-2, Alan Ball crossed to England teammate Geoff Hurst, who turned and shot. The ball thumped down from the underside of the West German crossbar and Roger Hunt raised his arms to proclaim the ball bounced over the goal line. (AP Photo/File)
FILE - In this July 30, 1966 file photo, a shot from Geoff Hurst bounces down from the West Germany crossbar during the World Cup final at London's Wembley Stadium. The linesman gave it as a goal and England went to to win 4-2. England won its only World Cup title by beating West Germany in London in a match that produced an enduring moment of controversy that is still the subject of debate. In extra time with the scored even at 2-2, Alan Ball crossed to England teammate Geoff Hurst, who turned and shot. The ball thumped down from the underside of the West German crossbar and Roger Hunt raised his arms to proclaim the ball bounced over the goal line. (AP Photo/File)AP

El único trofeo ganado por Inglaterra está marcado por dos nombres propios, pero sólo uno recibió el título de Sir. Geoff Hurst marcó tres goles en aquella final contra Alemania Federal. Dos de ellos en la prórroga, pero el que desequilibró el marcador quedó para la historia. El remate de Hurst golpeó en el larguero, rebotó en el suelo y salió despedido hacia fuera. Sólo el linier, el azerí –entonces soviético– Tafiq Bakhramov no tuvo dudas de que aquello era gol, el que ponía a Inglaterra por delante en el tiempo extra.

La Universidad de Oxford demostró en 1995 que el gol sólo había sido una ilusión de Bakhramov y que la pelota nunca había superado la línea de portería. Para entonces, Geoff Hurst ya había recibido el título de Sir, que sólo recibieron en aquella selección Bobby Charlton y el seleccionador, Alf Ramsey.

Geoff Hurst fue el último héroe de aquel torneo, pero no fue el único. Antes que para él, el protagonismo fue para Pickles, el perro que encontró la Copa del mundo que había sido robada de una iglesia metodista de Westminster cuatro meses antes del comienzo del torneo. Una semana después del robo, Pickles olfateaba un paquete abandonado mientras su dueño, David Corbett, llamaba por teléfono desde una cabina para ver si había nacido su sobrino. Pickles y Barret recibieron una recompensa de 6.000 libras y comida para el perro durante un año, además de ser invitados al banquete que ofreció la reina Isabel II para celebrar el título.

Inglaterra disfrutaba de su primer campeonato del mundo –y único hasta el momento–, pero para llegar ahí pasaron por algún momento no menos polémico que el gol de Hurst, como la expulsión del argentino Rattin en el partido de cuartos de final contra la albiceleste.

A Rattin no le gustaba el arbitraje del alemán Rudolf Kreitlein, le reprochaba ser demasiado favorable al equipo local. «Hasta se inventaba manos», dijo después el mítico ex jugador de Boca Juniors. Al árbitro tampoco le gustaron los reproches de Rattin y decidió expulsarlo. Todavía no existían las tarjetas, así que Kreitlein tuvo que recurrir al lenguaje gestual para señalarle el camino de salida.

Ni él hablaba español ni Rattin hablaba alemán, así que el futbolista solicitó la presencia de un intérprete que nunca llegó. Mientras, decidió no marcharse del campo y esperó durante diez minutos, hasta que por fin un dirigente de la FIFA y otro de la AFA, la Federación Argentina, consiguieron que se marchara. «Me miró con mala intención, por eso supe que me había insultado», explicó después el árbitro alemán.

Antes de abandonar la cancha, Rattin se sentó en la alfombra roja dispuesta para el paso de la Reina Isabel hacia el palco «a ver diez minutos de fútbol». Cuando se marchaba retorció el banderín de córner con la bandera inglesa, a lo que los aficionados locales respondieron con lanzamiento de latas de cerveza e insultos. «Si lo agarro después del partido, lo mato», confesó más tarde Rattin. «Menos mal que no lo hice, no jugaba nunca más al fútbol. Pero Gatti y Pastoriza le dieron, y la policía les dio después a ellos», añadía en declaraciones a «El Gráfico». Gatti era el «Loco», portero suplente de aquella selección, y Pastoriza el mismo que después dirigió al Atlético de Madrid bajo la presidencia de Jesús Gil y Gil.

La expulsión de Rattin sirvió para que el presidente de la FIFA, Stanley Rous, que había sido árbitro, decidiera cambiar las cosas y, cuatro años después, en el Mundial de México, se utilizaban las tarjetas por primera vez.

Inglaterra busca ahora un heredero para Hurst, aunque ya han calentado con el penalti a Sterling en la semifinal contra Dinamarca.