El eterno dilema del sexo y el deporte: ¿Beneficia o perjudica el rendimiento deportivo?

No han sido pocos los entrenadores que, a lo largo y ancho de la historia del deporte, han vetado el sexo a sus atletas durante una concentración. ¿Qué motiva esta prohibición?

El mito de las relaciones sexuales y el deporte
El mito de las relaciones sexuales y el deporte FOTO: Archivo/Facebook La Razon

Es uno de los grandes quebraderos de cabeza en numerosos deportistas de élite a la hora de afrontar una competición oficial. ¿Mantener relaciones sexuales afecta al rendimiento? No han sido pocos los entrenadores que, a lo largo y ancho de la historia del deporte, han vetado el sexo a sus deportistas durante una concentración. Por eso, la pregunta sigue en el aire: ¿Son compatibles el sexo y el deporte de élite?

Uno de los primero que puso el debate sobre la mesa fue Rinus Michels. El técnico de la Selección de Holanda en 1974 permitió a sus jugadores llevar a sus esposas y parejas a que compartieran con ellas el alojamiento durante todo el Mundial de Alemania. La medida no fue tomada bien por los aficionados de la ‘Naranja Mecánica’, pero, curiosamente, Holanda realizó una de sus mejores participaciones en la historia de los Mundiales. Llegó hasta la final y jugó un fútbol brillante.

Sin embargo otros atletas han alertado de sus riesgos como Muhammed Alí. El boxeador más famoso de todos los tiempos, aseguró no tener relaciones en las seis semanas previas a una pelea. ¿Pero qué hay de cierto en los supuestos efectos negativos o positivos de tener sexo durante una competición?

Una tesis ancestral

Muchos técnicos, como Guardiola o Capello mantienen que tener relaciones sexuales antes de un partido no es recomendable —ni siquiera en el tiempo que dura una concentración— al haber un desgaste calórico que genera una bajada en el tono muscular que puede afectar el desempeño del jugador en la cancha. Esta idea, que excluye al sexo de cualquier deporte, tiene su origen desde los Juegos Olímpicos en la antigua Grecia o en el taoísmo chino.

Desde la época antigua, en Grecia y Roma se pensaba que la abstinencia sexual era necesaria, ya que tenía que haber una comunión entre el cuerpo y el espíritu. Un deportista para asegurar su desempeño tendría que descansar antes de un torneo y no tener actividades de distracción. Esta recomendación ha perdurado a través de los años y muchos entrenadores consideran necesaria la abstinencia, porque se piensa que con la actividad sexual se genera un desgaste físico y, en el caso de los hombres, con la eyaculación se disminuye la testosterona, lo que provoca que se reduzca la agresividad y la fuerza muscular.

“Había una creencia de que el semen contenía sustancias mágicas y místicas que le daban fortaleza y virilidad al hombre, y que al sacarlas de su cuerpo bajaba su rendimiento”, según explicaba en un entrevista en la CNN la especialista en sexualidad, Elsy Reyes.

Pero ¿Qué dice la ciencia?

Los estudios en este campo se iniciaron en 1968 por Johnson (Muscular performance following coitus∗. Journal of Sex Research) y en 1981 por Anshel (Effects of sexual activity on athletic performance. Physician Sports Med.), para tratar de demostrar los cambios generados con la actividad sexual. Pero en aquella época estos estudios clínicos no fueron considerados muy rigurosos.

El fisiólogo Tommy Boone, de la Universidad de Minnesota y autor del libro “Relaciones sexuales antes de una competencia deportiva: mitos y realidades”, es probablemente el experto más reconocido en este campo.

En un artículo publicado “Efectos de las relaciones sexuales en la potencia aeróbica máxima, el pulso de oxígeno, y el doble producto en sujetos masculinos sedentarios” en 1995, describió un estudio de resistencia física en 11 voluntarios, a algunos de los cuales se les había permitido tener relaciones sexuales 12 horas antes de las pruebas y a otros no.

Boone demostró que no hubo diferencias significativas en el rendimiento físico entre ambos grupos expresados en poder anaeróbico, concentración de oxígeno sanguíneo y trabajo cardíaco.

Es más, algunas investigaciones -como las que recoge en extenso informe Planeta Triatlón señalan que hay varios factores que demuestran que sexo y deporte deben ir de la mano. Parte de un entrenamiento físico adecuado, es también un sueño reparador que nos permita descansar bien por las noches y así poder asimilar el esfuerzo físico del día y favorecer la recuperación de nuestros músculos. En este aspecto, el sexo es un buen aliado dado que es un potente inductor del sueño.

En cada orgasmo, nuestro organismo favorece la producción de prolactina y oxitocina, dos hormonas esenciales para un sueño de calidad. Por otro lado, el orgasmo, entre sus muchos beneficios, también actúa como analgésico natural, ya que, durante su manifestación, intervienen neuronas espino-talámicas, relacionadas con la sensación de excitación y relajación que, además de ser muy agradables, mitigan el dolor, especialmente el muscular, como las “agujetas” y los calambres musculares.

Algunos estudios científicos afirman que este efecto puede permanecer en nuestro cuerpo durante dos o tres días, contribuyendo así a ser un buen aliado para después de un entrenamiento o competición.

Entrenadores y sus “normas sexuales”

A pesar de que la ciencia parece demostrar que el sexo y los logros deportivos no tienen ningún tipo de relación, algunos entrenadores se mantienen firmes en su creencias y las “normas sexuales” forman parte de su manual.

Pep Guardiola, por ejemplo, impone a sus jugadores que el que quiera tener alguna relación sexual debe ser antes de medianoche porque hace falta tener un buen sueño. Asegura que así que lo hizo con Messi, “que desde entonces no se lesionaba muscularmente, y también con Lewandowski, al que dejó en el banquillo y comenzó a comprender algunas cosas”.

Antonio Conte es otro de los entrenadores más estrictos del panorama futbolero y conocido por ir con su filosofía hasta el final y no casarse con nadie. Una de sus recomendaciones más curiosas es la que suele dar a sus jugadores en el terreno sexual: “Durante la temporada, las relaciones sexuales no deben ser muy largas, hay que hacer el menor esfuerzo posible. Así que, mejor estar debajo de la pareja”, es el curioso consejo que da a sus pupilos.

Joachim Löw también prohibió a la selección alemana tener sexo durante el Mundial de Rusia.

Muchos deportistas mantienen, sin embargo que el sexo mejora considerablemente sus marcas. Dave Wottle, un atleta de pista de distancia media, que obtuvo la medalla de oro en los 800 metros en los Juegos Olímpicos de Múnich en 1972 y Kerrin Lee Garnet, esquiadora alpina quien obtuvo una medalla de oro en la prueba de descenso en los Juegos Olímpicos de Invierno en Albertville en 1992, achacan sus triunfos a que tuvieron sexo antes de las carreras. Hace apenas unos días, el campeón del mundo de los pesos pesados, Tyson Fury, se mostraba tajante sobre el secreto de su éxito: “me masturbo siete veces al día”.

En 2016, más de 500 estudios sobre esta materia fueron analizados en una revisión publicada en Frontiers in Physiology (Sexual Activity before Sports Competition: A Systematic Review) con una conclusión clara: la ciencia no ha encontrado efectos negativos en el rendimiento deportivo de los atletas (hombres y mujeres) que han realizado el acto sexual antes de un evento, al menos con 10 horas de antelación. Sin embargo, el mito se resiste a desvanecerse.