Récord del mundo de Yulimar Rojas en triple salto: ya tiene cerca los 16 metros

La venezolana brilla en el Mundial de Belgrado indoor con un vuelo de 15,74. Ana Peleteiro sólo pudo ser octava

Yulimar Rojas, feliz tras batir el récord del mundo de triple salto
Yulimar Rojas, feliz tras batir el récord del mundo de triple salto FOTO: Darko Vojinovic AP

“Cuando Yulimar está flaca...”, suele decir Iván Pedroso, su entrenador. Y Yulimar está fina, finísima. Tiene una “pelea” constante con su técnico con el peso, que lo cuide, que esté en su punto, porque sabe que así puede volar muy, muy lejos, como hizo en el Mundial de Belgrado, para dejar ya la foto de los campeonatos: 15,74 en triple salto, récord del mundo, 31 centímetros más lejos que la plusmarca en pista cubierta que le pertenecía a ella misma, e incluso siete centímetros más allá del registro que tiene al aire libre, que le hizo proclamarse campeona olímpica en Tokio. Los 16 metros están ya ahí cada vez más cerca. Sabe que los tiene en sus piernas.

La venezolana compite en otra dimensión. Está ella y su lucha contra sí misma y luego el resto. Por eso, con el primer salto que hizo, 15,19, ya tenía el oro asegurado. Con esa tranquilidad, se trataba de arriesgar en los siguientes intentos en busca de la gloria absoluta. Se dejó lo mejor para el último brinco. Es una persona que muestra cierta timidez, pero es una atleta que busca siempre la complicidad del público. Se transforma en la pista y empieza su ritual, su diálogo consigo misma. “Vamos ya, vamos ya”, se dice. Hace gestos con las manos visualizando el salto, corrigiendo mentalmente lo que ha hecho peor en los anteriores. Entonces grita y levanta las manos para que los espectadores centren su atención en ella. Lo consigue. Pide palmas. Las dos o tres primeras también las da ella. Ya todos los focos y miles de ojos están encima. Llega el momento, el primer impulso, el arranque de la carrera, el aumento de velocidad y el ajuste final para que todo sea válido: uno, dos, tres y a volar. En el aterrizaje, Rojas sabe que lo ha conseguido. Y se levanta rápidamente y grita fuerte. “Aquí, aquí”, señala con las manos. Mira a su entrenador Iván Pedroso y pide que el aplauso no pare. Es la reina.

“Yo entreno todos los días con ella. Sabía que estaba para hacer eso, incluso más. A mí me sorprende cada día. Que continúe siendo un referente para mí”, dice unos minutos más tarde Ana Peleteiro, su compañero, que compartió podio (bronce) en los Juegos de Tokio, pero esta vez no pudo ser. Llegaba la gallega corta de competición, aunque sana, y no pone excusas. No ha sido el día. Logra el mejor salto de la temporada (14,30) al primer intento, pero le da sólo para quedar octava. “O se gana o se aprende”, dice en Teledeporte. La medalla de plata se la llevó la ucraniana Maryna Bekh-Romanchuk con 14,74, y tercera fue la jamaicana Kimberly Williams (14,62). Fue un gran concurso al que Yulimar le puso el brillo final.