Fútbol

Brasil, campeón de América

Alisson y  Casemiro celebran el tercer gol de Brasil
Alisson y Casemiro celebran el tercer gol de Brasil

Gabriel Jesús lloraba por su expulsión en las escaleras de los vestuarios. Quedaban 20 minutos para el final del encuentro y esa tarjeta roja servía para reanimar a Perú, que se había marchado prácticamente desactivado al descanso. Los peruanos habían conseguido empatar en los instantes finales de la primera mitad. Paolo Guerrero aprovechó un penalti por mano de Thiago Silva para igualar y alimentar las ilusiones de su país, pero el mismo Gabriel Jesús se había encargado de apagarlas. El «9» brasileño marcó el segundo tanto que volvía a poner por delante a su selección rematando una jugada completa de su equipo. Robó Firmino, Arthur metió el pase con intención en el área y remató Gabriel Jesús.

Estaba en todas las jugadas decisivas el delantero del Manchester City, que había dado el primero a Everton. Gabriel Jesús aprovechaba su posición en el costado derecho del ataque para hacer de todo. Lo mismo aprovechaba un mal movimiento de la defensa, que no cerraba la llegada del rival por el lado contrario al de la pelota, que remataba a portería. La presencia de Firmino como delantero centro le concedía la libertad de llegar a las posiciones de remate. Pero su expulsión por dos amarillas daba vida a los peruanos, que habían llegado de manera sorprendente hasta la final del torneo.

Con uno menos, a Brasil le entraron las dudas. Perú se acercó al área de Alisson con más frecuencia aprovechando el impulso de la roja. Hasta que Everton se puso a regatear en el borde del área y fue derribado por Zambrano.El árbitro pitó el penalti no sin antes consultar el videoarbitraje, igual que había hecho en el que señaló a favor de Perú. Las cámaras en las dos ocasiones ratificaron su primera decisión. Y Richarlison desde los once metros confirmó la victoria brasileña.

Brasil ha ido derribando fantasmas desde el comienzo del campeonato. Primero tuvo que sobreponerse a la ausencia de Neymar, que quizá fuera más un alivio que una tara para su selección. Y después, a la memoria de los Mundiales. En semifinales superó el trauma del 1-7 de Alemania en el Mundial de 2014 con una victoria ante Argentina, su gran rival continental, en el mismo estadio Mineirao de Belo Horizonte donde había sido humillada por los alemanes. En la final superó la sombra de un nuevo Maracanazo.

En el festejo, los brasileños se esforzaban por consolar a Gabriel Jesús, desconsolado tras su expulsión. Las lágrimas de rabia y frustración se convirtieron en lágrimas de felicidad. Brasil vuelve a mandar en Sudamérica.