Fútbol

Copa Libertadores: La final maldita se jugará hoy a las 21 horas

El partido entre los dos clásicos de Argentina fue suspendido ayer sábado por la Conmebol después de que aficionados de River Plate apedrearan el bus que trasladaba a los futbolistas de Boca Juniors hacia el estadio Monumental

Hinchas de River lanzan objetos al autobús de Boca
Hinchas de River lanzan objetos al autobús de Boca

El partido entre los dos clásicos de Argentina fue suspendido ayer sábado por la Conmebol después de que aficionados de River Plate apedrearan el bus que trasladaba a los futbolistas de Boca Juniors hacia el estadio Monumental.

La Copa Libertadores de 2018 será siempre recordada como la final maldita. Hace dos semanas, el partido de ida entre los dos clásicos rivales de Argentina, Boca Juniors y River Plate, fue aplazado por la lluvia, mientras que la vuelta -que tenía que haberse disputado ayer sábado- se jugará hoy finalmente a partir de las 17 horas (21 horas en España) por culpa de la violencia.

El segundo encuentro tuvo que suspendido después de que el autobús de Boca fuese apedreado y atacado con gases lacrimógenos, además de producirse diferentes altercados e incidentes en las afueras del estadio Monumental.

La Conmebol, que organiza la competición, retrasó en dos ocasiones el partido de vuelta de la final. En primer lugar, programado para las 21 horas en España, se dilató hasta las 22 y en segunda instancia pasó a las 23.15 horas. A pocos minutos de que diese comienzo el choque, fue aplazado otra vez.

Por otro lado, el presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez, ha asegurado que el encuentro se jugará con público. «Que la gente entienda que no es una guerra, es fútbol», aclaró Domínguez.

Ataque al autobús de Boca

Todo comenzó después de que este sábado un gran número de aficionados de River Plate atacasen el autobús de Boca fuese atacado con piedras y gases lacrimógenos antes de llegar al estadio Monumental. El capitán Pablo Pérez tuvo que ser trasladado a un centro sanitario para ser atendido, de igual manera que Carlos Tévez, que tuvo que recibió cuidados médicos en el mismo estadio.

Boca Juniors pidió el aplazamiento del partido. "La posición de Boca es no jugar. Tenemos dos jugadores heridos", dijo a Fox Sports Darío Richarte, vicepresidente del club "xeneize"antes de que se decidiese el retraso del encuentro. La Conmebol rechazó en primer lugar, con la presencia de Gianni Infantino -presidente de FIFA- en el estadio, pero finalmente decidió aceptar su aplazamiento.

Además, lo ocurrido en la llegada al estadio ha generado que un nutrido grupo de seguidores protagonizase diferentes incidentes fuera del estadio que se han saldado con numerosas detenciones, según informan los medios argentinos.

Junto a esto, en las redes sociales circulan imágenes del autobús de Boca ingresando al estadio con varios cristales rotos. Además, en la previa del encuentro se pudo ver como una madre llenaba el torso de una niña con bengalas para introducirlas dentro del estadio.

La final entre River y Boca es la primera entre dos clásicos rivales y entre los dos clubes más populares de un país en más de seis décadas de la Libertadores, por lo que concentró la atención mundial.