El Chiringuito de Pedrerol: ¡Que viva mi Atleti de Madrid!

«Qué manera de subir y bajar de las nubes. Qué manera de viajar a la gloria gritando... ¡que viva mi Atleti de Madrid!» Lo dice el himno del centenario, el del gran Sabina, al que deseamos todos una pronta recuperación. Igual que se la deseamos al fútbol español. Porque ha sido un fin de semana atípico en varios campos. Los cánticos de broma en Almería o Getafe (como «ese portugués no me cae bien» o «Hacienda somos todos, Messi paga ya») pusieron la nota de humor y corrección, pero ayer el Calderón vivió lo contrario. Mucha tensión. Desconfianza entre el Frente Atlético y el resto del estadio. Y frialdad en uno de los campos tradicionalmente más calientes de España. Aunque se ha expulsado a muchos violentos, lo de ayer no era el Calderón. Ni era el Atleti al que cantaba Sabina.

w Medidas de seguridad

Todo fue muy extraño ayer. Desde las extremas medidas de seguridad en los prolegómenos hasta el resultado. Porque el Atleti llevaba 27 partidos de Liga sin perder en casa, desde el 12 de mayo de 2013. Pero ayer el Calderón, con bufandas requisadas, sin algunas de las banderas habituales, los violentos sacando pecho y el resto de la grada enfrentándose a ellos, vio perder a su equipo. Algo raro. Como toda la jornada.

Gabi y Simeone no se mojan

Los radicales del Frente Atlético aprovecharon la derrota para intentar hacerse fuertes al final, como si los goles los metieran ellos. Adoptando el papel de víctimas. Coreando: «Si no me quieres, no cantes mis canciones» o «Somos nosotros, el Atleti somos nosotros». El resto del estadio les contestó con pitos y gritos de «fuera, fuera», mientras el capitán Gabi y el míster Simeone prefirieron mirar a otro lado: sólo les interesa lo que pasa en el campo.

Amago de Gil Marín

Los jugadores siempre han estado al margen de estas polémicas. Son parte del engranaje que montaron los dirigentes con los radicales durante mucho tiempo. No van a ayudar a acabar con una lucha que no es fácil. Que se lo digan a Laporta y Florentino. De momento, Gil Marín ha amagado con hacer la guerra a los violentos. Veremos en qué se queda y a dónde conduce al Atlético.

Ambiente enrarecido

¿Este ambiente enrarecido, en el Vicente Calderón y en otros estadios, por ese falso buenismo que quiere instalar Javier Tebas en las gradas, ha llegado para quedarse? ¿O es sólo pasajero y se olvidará pasadas unas jornadas? ¿Hacia dónde va esta transición? Pase lo que pase, que no lo pague el Atleti. El equipo rojiblanco tiene que volver a ilusionarse. Tiene que recuperar la autoestima. Volver a ser el de siempre, y en el estadio de siempre. Recuperar la alegría. Ese estadio que es una olla a presión, que lleva en volandas a su equipo, que no para de animar. Que vuelvan la pasión y la emoción al Calderón. Pero sin los violentos.