España tiene prisa (20-31)

A cuartos tras destrozar a Serbia a la contra. La Selecciónda otra exhibición de defensa y contragolpe para superar los octavos. La rigurosa expulsión deViran Morros sirvió de revulsivo a «La Roja» y al público

Joan Cañellas (i), cental de España abraza a su compañero, el portero José Manuel Sierra, al final del encuentro de octavos de final del Mundial de Balonmano España 2013 disputado hoy en el Pabellón Príncipe Felipe de Zaragoza.
Joan Cañellas (i), cental de España abraza a su compañero, el portero José Manuel Sierra, al final del encuentro de octavos de final del Mundial de Balonmano España 2013 disputado hoy en el Pabellón Príncipe Felipe de Zaragoza.

Una acción negativa como revulsivo. Una expulsión en contra para espolear a un equipo y lanzarlo a por un triunfo decisivo. Porque ya no hay marcha atrás en el Mundial de Balonmano. O ganas o a casa, como suele decirse. Aunque España ya está en casa, es «su» Mundial y quiere seguir hasta la final. De momento, continúa hasta los cuartos después de derrotar a Serbia con el mejor partido en lo que va de campeonato; muy equilibrada la Selección, extraordinaria en defensa y con argumentos en el ataque en estático, quizá el punto donde más se estaba atascando.

Y todo empezó con una roja a Viran Morros, el jefe de la defensa, el amo ahí atrás, por una acción ajustada, de exclusión seguro, de expulsión, exagerado. Un hecho negativo que «La Roja» convirtió en positivo. Una excusa para sacar la rabia, tanto del público como del equipo. Ya mandaba España en ese momento (4-7, min 13:35), pero a partir de ahí... «Ti-tirí-tirí-tirí-ti-tiii»... Podrían haber sonado las trompetas del Séptimo de Caballería en el Pabellón Príncipe Felipe de Zaragoza como banda sonora de las carreras de los jugadores españoles. Les entró la prisa, en el buen sentido. Como siempre, como todos repiten, la clave está en la defensa, porque a partir de ella puedes desplegar contragolpes y conseguir goles fáciles. Falló España tres de los cuatro primeros, pero no más. Rápidos de manos, los extremos, especialmente Víctor Tomás en la primera mitad y Albert Rocas en la segunda, recuperaban el balón, lo pasaban y, un instante después, ya estaban en el otro lado para definir. No era magia, era velocidad. Sin Viran, Guardiola tuvo que dar un paso adelante en defensa y lo hizo sin problemas al lado de Joan Cañellas. La 6-0 inquieta y agresiva de España por fin funcionó, y las pérdidas de Serbia se sucedían para que la Selección pusiera muchos goles de distancia. Mandaba por tres tras la roja a Morros y en esa inferioridad ya logró un parcial positivo de 2-1, y la ventaja no paraba de crecer hasta un máximo de nueve goles (11-20, min 29).

Un rival anulado

Los cañoneros serbios, Vujin e Ilic, aparecían en contadas ocasiones. No podían pensar, no había espacio para que se levantaran desde nueve metros. España, en cambio, jugó con fluidez en ataque. Dani Sarmiento encontraba vías para penetrar y tirar, y por eso Vukovic, el técnico serbio, probó con una defensa mixta y puso una sombra al central canario. Entonces aparecía Entrerríos para fusilar o para encontrar a Aginagalde, imparable cada vez que atrapa la pelota. Y suele hacerlo porque en lugar de manos parece tener imanes. Una vez que el esférico está en su poder, si el defensa está colocado detrás, no puede hacer nada. Julen mete sus 113 kilos contra el oponente como una bola de demolición y a ver quién es capaz de soportarlo. O vas al suelo o haces defensa interior y penalti. Recibes un golpe y además un gol en contra. Con este cóctel todo parecía resuelto al descanso (12-20).

«Y después, en la segunda parte supimos aguantar», resumía Albert Rocas. El propio Valero Rivera reconoció que dijo a sus hombres que dosificaran las contras para no agotarse. Que quedan muchas carreras que dar en el Mundial. Rocas hizo caso a medias porque después de un primer cuarto de hora de cierto colapso, en el que hubo que recurrir a un par de paradas de Sterbik, arrancó de nuevo. El barcelonista robó muchos balones y anotó todos sus tiros sin fallo. Rocas y Víctor Tomás se complementan a la perfección. España está sobrada de extremos zurdos. En realidad, de extremos en general, ya que desde los costados llegan casi la mitad de los goles de la Selección. Ayer también se unió a la fiesta Valero Rivera hijo, que ha arrastrado molestias durante toda la primera fase. Hubo tiempo para repartir minutos y que todos los jugadores disfrutaran de una gran tarde. Esto es muy largo y el objetivo no es otro que el último, la final. Ya se ha superado la mitad del camino y las sensaciones van a más. «Después del día de Croacia estuvimos un poco dudosos y ahora hemos dado un paso de gigante», dijo Gedeón Guardiola, el hombre que tuvo que sustituir al jefe de la defensa antes de que España empezara a correr.

- Ficha técnica:

20 - Serbia (12+8): Stanic; Nikcevic (2), Toskic (2), Ilic (3,1p), Prodanovic, Vuckovic y Zelenovic (1) -equipo inicial-, Gajic (ps) Vujin (2), Nenadic (4), Dragas, Sesum (3), Stankovic, Marsenic (1), Mitrovic (1) y Krsmancic (1).

31 - España (20+11): Sterbik; Entrerríos (2), Maqueda (2), Tomás (3), Sarmiento (5), Aguinagalde (4) y Rivera (3) -equipo inicial-, Sierra (ps) Cañellas (1), Morros, Rocas (7,1p), Montoro (1), Ruesga, Antonio García, Ariño (1) y Guardiola (2).

Marcador cada cinco minutos: 2-2, 3-6, 4-9, 7-12, 9-16 y 12-20 (Descanso); 14-22, 15-22, 17-23, 17-26, 19-28 y 20-31.

Árbitros: Vaclav Horacek y Jiri Novotny, de la República Checa. Expulsaron con tarjeta roja directa por España a Viran Morros, en el minuto 14, y por Serbia a Mijallo Marsenic, en el minuto 52. Excluyeron por los serbios a Dragas, Toskic, Prodanovic, Nenadic y Zelenovic, y por los españoles a Entrerríos (2) y Cañellas.

Incidencias: partido de los octavos de final del Mundial de España 2013 disputado en el pabellón Príncipe Felipe de Zaragoza ante unos 11.000 espectadores (lleno).