Fútbol

Un capitán en el paro

El norirlandés Aaron Hughes no tiene equipo después de jugar sólo seis partidos en la liga australiana este año

Aaron Hughes
Aaron Hughes

El norirlandés Aaron Hughes no tiene equipo después de jugar sólo seis partidos en la liga australiana este año

«No tengo ningún trabajo adonde ir, así que quiero seguir en competición. No tengo planes, pero hago un esfuerzo para no pensar en ello. Sólo quiero disfrutar de la competición, posiblemente no tenga otra oportunidad como ésta, así que ya me preocuparé cuando acabe», dice Aaron Hughes (36 años). El capitán de Irlanda del Norte resultaba demasiado viejo para el Brighton, que lo despidió en 2015. Su carrera ya había empezado la cuesta abajo después de alcanzar su mayor éxito en 2010, cuando se enfrentó al Atlético de Madrid en la final de la Liga Europa con la camiseta del Fulham. La pasada temporada tuvo que marcharse a Australia para continuar su carrera, pero sólo jugó seis partidos con el Melbourne City.

Su inactividad no ha sido un problema para el seleccionador, Michael O’Neill. «Ha estado muy pendiente de mí en los últimos meses», confiesa el capitán norirlandés. Le llamaba para saber cómo estaba y Hughes, aunque era consciente de que no es lo mismo jugar que entrenar, se esforzaba por llegar bien preparado para la Eurocopa. Hughes, que cumplió el centenario como internacional en el último amistoso antes del torneo contra Eslovaquia, había decidido abandonar la selección en 2012, pero le convenció el seleccionador de que debía aguantar. Gracias a esa confianza del técnico ahora ha podido disfrutar del que define como «de lejos, el mayor logro» de su carrera, el triunfo ante Ucrania en el segundo partido del torneo. «Fue muy emocionante para mí», explicaba a la Prensa británica. «Lo que me llevó a plantearme la retirada es que creía que nunca íbamos a conseguir clasificarnos para una fase final», asegura. Pero ahora se presenta ante el último partido de la primera fase con posibilidades de clasificarse para los octavos de final.

Hughes tenía motivos para pensar que su selección nunca iba a poder llegar a este punto. La última vez que se clasificaron para una fase final, en 1986, tenía seis años.