Fútbol

El Madrid recupera el latido en Valladolid (1-4)

Pese a su mal arranque y a empezar perdiendo, el conjunto de Solari se llevó el triunfo del Nuevo Zorrilla con los tantos de Varane, Benzema (2) y Modric

Pese a su mal arranque y a empezar perdiendo, el conjunto de Solari se llevó el triunfo del Nuevo Zorrilla con los tantos de Varane, Benzema (2) y Modric.

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Ganó el Real Madrid, que lo necesitaba como quien necesita respirar y espantó fantasmas y agobios. Ha sido una semana terrible, la caída perfecta hasta el suelo y lo primero, lo básico era levantarse un poco y despejar el ambiente, mirar hacia todos lados y empezar a caminar hacia el final, para que esto acabe, sin más dolor ni sufrimiento ni lamentois.

Ya se sabe que no va a haber tiempo para la alegría, que esta primavera, después de la felicidad en las tres últimas, no toca, pero por lo menos hay que acabar de la mejor manera posible, con algo de ánimo, con algo de esperanza esta temporada. Valladolid era una trampa, tras cuatro derrotas consecutivas y la sensación de que nada vale, que hay que tirarlo todo y empezar de nuevo.

Todas las miradas apuntaban a Solari, con la fecha de caducidad marcada y al que una derrota mandaba a a casa. Por eso celebró los goles con algo de rabia y, sobre todo, liberación. Cualquier tabla de salvación valía para escapar del naufragio. Aunque sea un groesero error de Masip, el portero del Valladolid o un contundente penalti a Odriozola, que ni siquiera hizo falta el VAR para pitarlo.

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Mal comienzo

Después de los cuatro partidos anteriores, Solari vivió otras 34 minutos para olvidar. Durante este tiempo el Real Madrid estuvo en estado de shock. Fue una media hora muy mala., pero de la que salió vivo de milagro. Daba la impresión de que ya que no tiene nada que hacer esta temporada, tampoco le importaba tirarse al precipicio. Fue como si el apagón que dejó al estadio a oscuras antes del comienzo fuese una metáfora perfecta del campeón de Europa. Y hasta que Masip no golpeó al aire y dejó el balón muerto para que Varane hiciese el empate no recuperó la luz el Madrid. Lo sucedido hasta entonces fue deprimente. Pese a la victoria, este equipo necesita una cura larga, cambios importantes, tiempo. No sirven las charlas, las broncas, las disputas, las arengas, los gritos de ánimo, la soluciones rápidos.

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Ganó, pero la cura necesita más tiempo. Es algo más profundo, algo que no se arregla en un momento. En esa herida hizo daño el Valladolid, superior media hora, luchador, pero derrotado el resto del encuentro. El conjunto de Sergio hizo dos goles, bien anulados por el VAR y falló un penalti, que Alcazar mandó muy arriba, para lamento de un estadio que tal como comenzó el encuentro creía que todo era posible. Pero por muy mal que esté el Madrid no se le puede dejar vivo: si se le ve temblando y le dejas levantarse, al final estás perdido.

El Valladolid llegaba sin problemas, generaba ocasiones y en una de ellas, marcó sin que el VAR tuviese nada que decir. En el Madrid nadie aparecía. Asensio tuvo otra oportunidad de titular, pero su partido volvió a ser tan discreto como lo es toda esta temporada. Con muchos lesiones y con el estado anímico por los suelos, el equipo era un fantasma, sin cuerpo. Pero el Valladolid lo hizo todo: falló los goles y falló en su portería. En un saque de esquina, Masip creyó que iba a dar al balón y golpeó al aire, a nada. El balón cayó a Varane y ahí, justó ahí murió el Valladolid y el Madrid salió de su letargo.

Cambio de cara

El gol le dio claridad y confianza, el gol dio aire a Modric e impulso a Odriozola. De repente, el Madrid encontró sus constantes vitales y sintió que aún tiene que hacer algo en esta vida. Era el primer paso para dejar la depresión. Cambió todo. Ahora ya el balón ya era para los de Solari y éste no lo veía todo tan negro. El Madrid descubrió la paciencia, el mejor modo para dejar atrás la ansiedad y esa tristeza que va a tener pegada durante mucho tiempo aún. Además, encontró a Odriozola, otra vez decisivo cuando llega arriba a toda prisa y sin pensar. Atrás aún no da seguridad, per cuando pisa el área rival, su insistencia y su velocidad generan peligro. Le hicieron el penalti y el Madrid remontó.

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Goleada

Por fin el Madrid encontró la tranquilidad para jugar un partido sin sentirse al borde del abismo, a cara o cruz. Benzema tuvo tiempo para reencontrarse con el gol, por el penalti y tras un remate de cabeza. Le han faltado en el momento más decisivo. Pero no es el más culpable. Tampoco Modric, que volvió a liderar al equipo y terminó la noche con el mejor gol del choque. Un poco de vida, al final.