FC Barcelona

Messi ordena el descontrol

Un gol de penalti del «10» en el último segundo da el triunfo a un Barcelona alocado en un partido caliente y mal arbitrado

Lionel Messi celebra su gol frente al Valencia
Lionel Messi celebra su gol frente al Valencia

Un gol de penalti del «10» en el último segundo da el triunfo a un Barcelona alocado en un partido caliente y mal arbitrado

Caliente es una palabra suave para definir lo que se vivió ayer en Mestalla. Una guerra futbolística que ganó Messi marcando un penalti en la última jugada del partido y batiendo a Alves, el mejor portero del mundo en el cara a cara desde los once metros. Casi atrapa el guardameta el disparo del argentino. Lo rozó con los dedos, pero no lo pudo despejar. La acción final del encuentro fue clara: la pena máxima de Abdennour a Suárez no tiene discusión; pero por lo demás no tuvo su día Undiano Mallenco en la siempre difícil labor de arbitrar. Se quejó más el Valencia porque el primer gol de Messi es en fuera de juego, por entender que Umtiti hizo penalti a Rodrigo y que Busquets tenía que haber visto la segunda amarilla. Todo ello en la primera parte. Lamentó el Barça la dureza de los jugadores del Valencia, que Mario Suárez se fuera sólo con una amarilla y que Enzo Pérez no fuera amonestado en la acción que terminó con Iniesta lesionado. Algunas de las acciones, sobre todo la posición ilegal de Suárez en el tanto inaugural, son claras; otras están abiertas a interpretaciones. El caso es que el público estaba caliente y después de que Messi anotara la pena máxima pasó de todo. Una celebración con rabia y Neymar encarándose con el público –al menos así puede verse en televisión–, lo que no justifica que instantes después una botella volara desde la grada e impactara en la piña que habían hecho los jugadores del Barcelona. Esto provocó que Messi también se girara hacia los aficionados y les increpara. Fue sacar de centro y pitarse el final del partido. Entonces Enzo Pérez se fue directo a por Neymar y Mangala tuvo que llevárselo casi a rastras.

Demasiada tensión en un duelo que en lo futbolístico tuvo muchas idas y venidas. Al Barcelona del tridente le cuesta ser el dueño absoluto de los partidos. No hace tanto los guiones de sus encuentros eran más o menos similares: mandaba siempre y la cuestión era saber si podría encontrar los espacios en las defensas contrarias o si el rival conseguiría desconectarlo, minimizar las ocasiones recibidas y cazarle a la contra. Sigue queriendo la pelota el Barcelona, pero ya no asusta tanto con ella en la cadena de pases. Y menos sin Iniesta. Lo suyo son más golpes directos, lo que también le expone a encajar «puñetazos». Pero confía en el poderío de sus delanteros para salir victorioso. Ayer volvió a suceder así. Cuando parecía que nada más podía pasar en el encuentro, Neymar, Messi y Suárez combinaron para dar lugar a la acción del penalti. En ese momento el choque ya era una locura. Se desordenó el Barça en su afán por buscar la victoria y se desprotegió demasiado, pero el Valencia no supo culminar los contragolpes. Ni Nani acertó en el mano a mano con Ter Stegen ni Santi Mina, desafortunado los minutos que jugó, supo llevar las transiciones en las que partían con ventaja para dejar a un compañero solo delante del portero. En la primera parte había estado el Valencia más a merced del Barça. Marcó Messi y pudo hacerlo después Suárez en un par de ocasiones a las que respondió Alves a la perfección. Cancelo, jugando adelantado, era el gran argumento de los valencianistas, que cerca del final pudieron empatar en los pies de Parejo. Pudo haber sentenciado el Barça antes del descanso, pero no lo hizo y al volver se encontró con un oponente distinto. Más incisivo en la presión, más tenso, se llevaban todos los balones divididos los chicos de Prandelli. Tenían más decisión y en apenas tres minutos dieron la vuelta al resultado con los tantos de Munir –no lo celebró por su pasado azulgrana– y Rodrigo, y con Parejo en plan estelar dirigiendo las operaciones.

Lo que no se le puede negar al conjunto de Luis Enrique es su capacidad de competir. La situación era ideal para hundirse: un rival apasionado, una remontada rápida y un público volcado con los suyos. Pero logró rehacerse. Primero encontró el empate en un córner que remató Rakitic y remachó Luis Suárez, y luego se sometió a ese intercambio de golpes del que el tridente salió vencedor en el instante final. Una conexión rápida y precisa que tuvo como recompensa tres puntos más en un campo siempre complicado.

Ficha Técnica:

2. Valencia: Alves, Montoya (Munir, m.46), Garay, Mangala, Gayá (Abdennour, m.38); Mario Suárez, Enzo Pérez, Cancelo, Parejo, Nani y Rodrigo (Santi Mina, m.70)

3. Barcelona: Ter Stegen, Sergi Roberto, Umtiti, Mascherano, Digne; Bisquets, Andre Gomes (Denis Suárez, m.71), Iniesta (Rakitic, m.13); Messi, Neymar y Luis Suárez.

Goles: 0-1, m.22: Messi. 1-1, m.53: Munir. 2-1, m.55: Rodrigo. 2-2, m.62: Luis Suárez. 2-3, m.90: Messi, de penalti.

Árbitro: Undiano Mallenco (C. Navarro). Amonestó por el Valencia a Garay, Mario Suárez, Enzo Pérez, Abdennour y Alves, y por el Barcelona a Busquets, Neymar, Messi y Digne.

Incidencias: Partido correspondiente a la novena jornada de LaLiga Santander, disputado en el estadio de Mestalla ante 52.000 espectadores.