2-0. El Barcelona gana al Málaga con polémica

Deulofeu marcó a los dos minutos en una jugada ilegal y el Barcelona se dejó ir ante el Málaga, que quiso, pero no pudo. Iniesta, tras pase de Messi, cerró la gris victoria azulgrana

Messi e Iniesta celebran el segundo gol. Digne centró con el balón ya fuera
Messi e Iniesta celebran el segundo gol. Digne centró con el balón ya fuera

Deulofeu marcó a los dos minutos en una jugada ilegal y el Barcelona se dejó ir ante el Málaga, que quiso, pero no pudo. Iniesta, tras pase de Messi, cerró la gris victoria azulgrana.

El Málaga se presentó en el Camp Nou con la mochila vacía, la espada de Damocles sobre la cabeza de Míchel y el libro de recuerdos abiertos para rememorar que en las tres últimas visitas al feudo azulgrana sólo habían encajado un gol –curiosamente del «apestado» Vermaelen– y que se había dado el gustazo de ganar hace tres temporadas con el tanto de Juanmi, ahora en las filas de la Real Sociedad. Pero ahora el pasado no importa, sólo interesa el presente y quizá el futuro. La necesidad de puntuar es una obligación, no importa el escenario, y el conjunto andaluz plantó cara al Barcelona de Messi, Luis Suárez, Umtiti y Ernesto Valverde.

El técnico extremeño, que cumplió cien días en el banquillo, tiene claras sus ideas. Era noche de rotaciones y Piqué fue el primero en quedarse en el banquillo. Le tocó a Mascherano acompañar a Umtiti mientras la banda derecha fue para los canteranos Sergi Roberto y Deulofeu. Con Digne al otro costado debido a la lesión de Jordi Alba. El que no falla a la cita es Messi. Lo juega todo y lo resuelve casi todo pese a que Míchel trató de encerrarle en la frontal, no dejarle espacios y taponarle todas sus vías de escape.

El Málaga fue valiente. Quiso Míchel meter velocidad a los suyos y apareció con Koke, Chory, Rolán y Peñaranda, jugadores que meten la marcha y rompen a cualquier defensor. Arriesgó el técnico, que como él dice no se juega nada porque trabaja a destajo, aunque los resultados no llegan. Intentar hacer una machada en el Camp Nou, ante un líder muy sólido y práctico, es la confirmación de que los andaluces sólo quieren triunfos y puntos porque su situación es grave, extremadamente grave.

Y todo se fue al traste en dos minutos por un mayúsculo error arbitral. Digne centró un balón que había traspasado la línea y Deulofeu batió al debutante Andrés Prieto. Todo de cara para el Barça y todo aún más negro para el Málaga, con Míchel mascullando su desgracia. A remolque y al contragolpe lo intentó el Málaga. Poco hizo. El Barcelona, igual de plano que el rival. Una falta lanzada por Messi tras una mano (que no fue) de Luis Hernández, que llevó tarjeta como premio, y alguna aproximación sin tino. El balón era azulgrana, pero la lentitud en la transición permitó a los andaluces defenderse con orden y no sufrir apuros ante el líder. Hasta contragolpearon con peligro y Chory Castro mandó al limbo un centro de Rosales antes del descanso.

No cambió en exceso el panorama en la reanudación. El Barcelona quiso ser más rápido, más profundo y circular mejor con la pelota mientras en el Málaga hubo un cambio obligado. Juanpi tampoco arregló lo de Rolan y el partido fue igual de soso que en el primer tiempo. La buena disposición andaluza frente a la superioridad de un Barcelona bastante gris, jugando a favor de obra hasta que Mascherano mandó un pase perfecto a Messi. Y el argentino vio el desmarque de Iniesta, que marcó el segundo en colaboración con Rosales. Sentencia, tres puntos más porque de la inocencia del Málaga a los fallos de Luis Suárez, negado ante el gol una jornada más, no ocurrieron muchas cosas.

Valverde tiró de Semedo y Paulinho y después entró Alcácer por Suárez. El uruguayo se fue cabizbajo porque los goles no llegan y eso en un «killer» es preocupante. Hubo ocasiones de Sergi Roberto y minutos para Alcácer en un final de un partido que tuvo muy poco. Al Barcelona le bastó un regalo y un pase de Messi para ganar.