Fútbol

Alcoyano-Real Madrid: Lunin y sus saltos de comba, el secreto para mantenerse en forma

El portero, titular en Copa, quiere demostrar su valía. Serio, tímido y muy trabajador, la última vez que jugó fue hace un año, también contra el Alcoyano

Andriy Lunin, portero del Real Madrid en la Copa del Rey
Andriy Lunin, portero del Real Madrid en la Copa del Rey FOTO: AFP7 vía Europa Press AFP7 vía Europa Press

Lo más fácil, lo que te pide el cuerpo y la cabeza cuando entrenas para nada y pasa el tiempo y no llegan las oportunidades, es rendirse y dejarse llevar maldiciendo la fortuna, al entrenador, a las circunstancias o a lo que sea. En cambio, Andriy Lunin, a sus 22 años, sorprende a todos en Valdebebas porque no deja de entrenar con el mismo espíritu que con el que llegó, buscando estar perfecto cuando le llegue el improbable momento de ser el portero titular del Real Madrid por delante del belga Courtois.

Por ejemplo, hoy. Como hace un año, el Real Madrid se mide al Alcoyano en su primer encuentro de la Copa y Lunin va a estar en la portería. «Es un partido en el que no voy a dar minutos a nadie, sólo a Lunin y por eso se queda fuera Courtois. Tenemos bajas porque hay jugadores con molestias tras el partido contra el Getafe como Benzema, Modric y Mendy», explicaba ayer Ancelotti para dar a entender que la derrota del año pasado es una herida que hay que cerrar y por eso, del filial sólo van los otros porteros, Rafa Marín y Peter, que ya jugó contra el Getafe.

Es decir, ni una concesión ni una broma. Jugar con Lunin no es una concesión, porque pocos futbolistas más serios hay dentro de la plantilla blanca. Serio y profesional, ha ido dejando huellas de su profesionalidad allí donde ha estado, pese a los pocos minutos que tuvo en Leganés o en Valladolid. Sólo en Oviedo pudo jugar porque en una comida antes de cerrar el fichaje le ofrecieron la titularidad. Se adaptó bien al equipo, a la gastronomía y a la pequeña localidad donde vivía, Lugo de Llanera, cerca del lugar de entrenamiento del club. En La Nueva España contaban cómo el vestuario alucinaba con la dedicación que le ponía el futbolista al calentamiento. Antes de cada entrenamiento se pasaba una hora saltando a la comba, sin parar. Y luego, ya empezaba a entrenar. Se quedaba tiempo de más casi siempre y no perdonaba una sesión de recuperación con los fisios. «He conocido a pocos jugadores con tanta capacidad de trabajo como él. ¡Cuando jugaba en el Leganés iba a trabajar en los días de descanso y el club le acabó prohibiendo entrar a la ciudad deportiva! Al final iba con su padre y entraban saltando la valla», decía Smaliychuk, su representante, en el periódico asturiano.

«Claro que me veo como portero del Madrid. Si no me viera, no tendría sensatez fichar por el Madrid. Hago todo lo posible por alcanzar ese objetivo. Cuando llegue ese momento será uno de los mejores de mi vida», ha asegurado en alguna entrevista que ha dado en los medios. Su máximo problema es que tiene a Courtois delante, un portero en un estado de forma espectacular, constante y competitivo, que no deja ni un resquicio. «Lunin conoce muy bien el campo, el ambiente y puede jugar un buen partido en Alcoy. La única cosa que le he dicho es que tiene la calidad para jugar más. Ojalá juegue un buen partido», decía ayer Ancelotti, que hace meses también habló de darle más minutos, pero que no ha encontrado el momento, como no lo encontró Zidane.

El año pasado no pudo destacar porque la derrota del Real Madrid opacó cualquier otra cosa y la diana de la culpa apuntó a todos los futbolistas. Fue un golpe, pero no desfalleció Lunin. Está esperando su oportunidad con más moral que el Alcoyano, su viejo conocido.