Van Gaal, entre el éxito y el drama

El entrenador de fútbol Van Gaal, inolvidable por su libreta y su «siempre negativo», se retira tras la muerte de una hermana y un yerno. De joven también perdió a su mujer.

Van Gaal, en el banquillo del Manchester, su último equipo. También dirigió al Ajax, al Barcelona, al AZ Alkmaar, al Bayern y a la selección de Holanda

El entrenador de fútbol Van Gaal, inolvidable por su libreta y su «siempre negativo», se retira tras la muerte de una hermana y un yerno. De joven también perdió a su mujer.

«Amigos de la Prensa, yo me voy. Felicidades». Con esas palabras dijo adiós Louis van Gaal al Barcelona. Una despedida triste, aunque no tanto como la última: «Han pasado tantas cosas en mi familia...», explicó en una entrevista a «De Telegraaf» en la que desvela que deja los banquillos para siempre, a los 65 años. Lo que iba a ser una temporada sabática antes de volver a entrenar se ha convertido en el adiós definitivo, influenciado por el reciente fallecimiento de un yerno y de una hermana pequeña. Un drama similar al que vivió hace 23 años, cuando era entrenador del Ajax. Su equipo, plagado de jóvenes, maravillaba a Europa con su juego y se iba, por ejemplo, aplaudido del Bernabéu después de dar un recital, mientras su primera mujer, Fernanda Abbes, peleaba contra un cáncer de páncreas y de hígado que acabó con su vida. Dicen que ese desgraciado suceso ha sido uno de los que ha marcado el carácter arisco y áspero que muestra, y al que contribuye su elevado tono de voz y el color rojo que adquiere su rostro cuando se enfada. Todo eso llevó a los guiñoles de C+ a representarlo con un ladrillo en lugar de la cabeza.

Tuvo una carrera discreta como jugador, desarrollada casi toda en el Sparta Rotterdam, pero nunca consiguió debutar con el Ajax, su equipo, con el que se dio a conocer como técnico tras crecer como ayudante de Beenhaker. Cuando éste se fue al Madrid para iniciar su segunda etapa en Chamartín, Van Gaal tomó las riendas del Ajax. Era 1991. Cuatro años después ganó la Champions y en 1997 se fue al Barcelona, con el que ganó dos ligas, pero «pinchó» en la Copa de Europa. Entrenó a Rivaldo, a Figo, a Guardiola, a Luis Enrique... y aunque se le recuerda, aparte de por su libreta, por haber fichado a muchos jugadores de su país (Overmars, los De Boer, Reiziger...) también fue quien plantó la semilla del mejor Barça de la historia. Con él debutaron Xavi, Puyol, Iniesta y Valdés. Con el portero ha chocado en numerosas ocasiones, tanto en el Barcelona como más recientemente en el Manchester United, donde volvieron a coincidir. También en el juego se vislumbraba el estilo que Cruyff había iniciado y al que después darían continuidad Rijkaard, Guardiola... Hasta hoy. Su capacidad para descubrir y dar oportunidad a jóvenes va más allá del Barcelona: ya lo había hecho en el Ajax (Kluivert, Seedorf, Davis...) y continuó en el Bayern (Müller). Sus enfrentamientos con la Prensa han sido constantes, de ahí la frase con la que comienzan estas líneas o su más famoso: «Tú eres muy malo... ¡Interpretación siempre negativa, nunca positiva!», tras una pregunta sobre Rivaldo, jugador con el que estuvo en conflicto constante. Se fue del Barça por la puerta de atrás, pero fue honesto: renunció al finiquito y no quiso cobrar ni un día más de los que había trabajado.

En la Ciudad Codal tuvo como segundo a Mourinho. «Cuando me llamaron en 1997 y me dijeron que iba a ser el entrenador fue una sorpresa porque en principio iba a dirigir la cantera. Mourinho no debía saberlo y estaba enfadadísimo. Furioso. ¡Gritaba! Al verle así pensé que tenía algo, por eso lo contraté», desveló antes de la final de la Champions de 2010 entre su Bayern y el Inter de Mou, que venció este último. Después del Bayern, donde llegó tras haber dirigido unos años al AZ, pasó a la selección de Holanda, con la que antes había fracasado, pero que en el Mundial de Brasil 2014 le ganó 1-5 a España, la campeona, y llegó hasta las semifinales. El United fue su siguiente y último club, donde las peleas con la Prensa se multiplicaron, aunque en su partido de despedida venció all Crystal Palace para levantar la FA Cup. Deja los banquillos tras 25 años y con 20 títulos.