Javier Fernández: «Los patines son un arma blanca en el aeropuerto»

«Cuando aterricé en Zágreb no tenía patines ni maleta»
«Cuando aterricé en Zágreb no tenía patines ni maleta»

El pasado fin de semana, en Croacia, Javier Fernández (Madrid, 15/4/1991) entraba en la leyenda del deporte español al coronarse campeón de Europa de patinaje artístico sobre hielo. Es la primera medalla en la historia de esta modalidad con menos de 500 licencias federativas.

–¿Ya se lo cree?

–Al saber que era oro no me lo podía creer. Supongo que como todos los deportistas cuando logran su primer gran éxito.

–¿De quién se acordó?

–Del esfuerzo de mucha gente, del apoyo de la Federación Española de Deportes de Hielo y del CSD. Sin ellos no seríamos nada. Luchamos para dar un nombre a este deporte. Para mí lo más especial fue el abrazo de mis padres nada más bajarme del podio.

–El europeo comenzó con la pérdida de los patines...

–La normativa de las compañías aéreas considera los patines como arma blanca, por las cuchillas, y no los podemos llevar con nosotros. Y a veces se extravían. Cuando aterricé en Zágreb, no tenía patines, ni maleta. Aparecieron dos días después. Entre el viaje y este incidente, perdí cuatro días de entrenamiento y no pude probar el hielo de la pista hasta el programa corto. Esta circunstancia fue muy estresante para mí, pues los patinadores necesitamos conocer la calidad del hielo antes de competir. Por cierto, el hielo de Zágreb no me gustaba nada.

–Su oro y una actuación redonda del equipo español.

–Sí. Sonia Lafuente logró el séptimo puesto, que es el mejor resultado de una patinadora española en la historia y que otorga dos plazas en categoría femenina para el año que viene. Javier Raya finalizó décimosexto y Sara Hurtado y Adriá Díaz, decimoquintos en la modalidad de danza. Sin duda, un europeo para recordar.

–En marzo, el mundial preolímpico. ¿Qué espera?

–La temporada está siendo muy intensa, intentamos ir a todas las competiciones, lo que no es fácil. Tenemos intención de hacer el mismo trabajo o mejor para llegar a conseguir mayor puntuación que en el europeo. Ahora la gente espera más de mí y voy a esforzarme al cien por cien para lograrlo.

–¿Siente presión ante sus próximas citas?

–Hace bastante tiempo que convivo con la presión y la responsabilidad, pues mi resultado influye en las plazas del equipo español. Necesito hacerlo bien por mí y por mis compañeros. En especial, por Javier Raya, con quien me inicié en este deporte.

–Hablando de inicios, ¿cómo le dio por patinar en un país amante de los deportes de pelota?

–Pues la responsable fue mi hermana Laura, que también compitió en europeos y mundiales. Empezamos casi a la vez en Majadahonda, cuando yo tendría unos seis años. Exceptuando un breve periodo, desde entonces no me he quitado los patines. Creo que el patinaje te da una libertad y unas sensaciones que no te ofrecen otros deportes.

–Con 15 años debutó en el europeo siendo vigésimo octavo, ¿cómo ha llegado a la cima?

–La mejora ha sido muy progresiva, escalando puestos en el ranking año tras año. Ahora tengo mucha más experiencia, que en este deporte es muy importante; entreno más horas y cuento con mejores programas.

–Se ha entrenado en España, Estados Unidos, Rusia y ahora también en Canadá. ¿Qué ha sido lo más duro?

–Pues estar lejos de mi familia. Con 17 años aterricé en Estados Unidos y lo pasé realmente mal. No sabía el idioma, ni hacer casi nada y contaba con pocas ayudas de la gente. Recuerdo (entre risas) tener que montar muebles de Ikea con velas porque en el piso no tenía luz eléctrica. Afortunadamente, todo eso ha pasado y ahora vivo muy bien en Toronto.

Es el campeón de Europa.