Jennifer Pareja: «Somos más pequeñas, pero nos sobra carácter»

La capitana de la selección de waterpolo asegura que «nos sobra carácter y ambición para hacer frente a las rivales.

La capitana de la selección de waterpolo asegura que «muchos padres se acercan y me dicen que su hija quiere jugar al waterpolo por nosotras».

Jennifer Pareja (8/5/1984, Olot, Gerona) todavía tiene voz, pero sin duda la irá perdiendo durante las próximas dos semanas. Cada campeonato acaba ronca y los últimos, además, lo ha hecho feliz, con el premio gordo: campeona de Europa en 2014, del mundo en 2013 y subcampeona olímpica en 2012. Admiradora de Nadal –de hecho tienen un carácter similar–, es la capitana de la Selección femenina de waterpolo, que con Miki Oca al frente («Una persona competitiva, pero a la vez equilibrada», según Pareja), ha llegado a lo más alto en un deporte minoritario en España. Jennifer debutó en Kazán con cinco goles ante Kazajistán. Hoy espera Nueva Zelanda y, en el horizonte, equipos como EE UU, el gran peligro. Han entrenado duro para tratar de defender su oro.

–Comenzó haciendo natación...

–Sí, hasta los 14 años [con esa edad llegó a ser incluso campeona de España], pero me cambié al waterpolo básicamente porque con la natación me aburría. Jugar en un deporte de equipo es más fácil y más divertido.

–Lleva muchos años en la Selección y ahora están ganando. ¿Qué siente?

–Llevamos tres años increíbles, los mejores de mi carrera, pero eso ya es pasado. El presente es afrontar este Mundial.

–Pero, ¿se acuerda de cuando no ganaban?

–Sí, sí, claro. Ha habido muchas generaciones anteriores, y a alguna pertenecí, que trabajaban igual de duro, pero por diferentes circunstancias los resultados no llegaban. Eso hace que lo que está pasando lo disfrutes y lo valores todavía más.

–¿Cambia la preparación yendo a un Mundial como campeones, como el rival a batir?

–Sí cambia, pero más por los otros equipos, que nos respetan más y nos estudian más. Ahora dicen: «Ojo, que nos enfrentamos con España». Pero a nivel personal, la preparación es igual.

–Igual significa muy dura...

–Hemos entrenado mucho, hemos estado todo el mes de junio en el CAR preparándonos, sobre todo físicamente, pero por un tema de constitución, de que somos más pequeñas que las rivales.

–Son menos fuertes. ¿Qué tienen a cambio?

–Pues, hablando mal, unos cojones de la hostia. A las españolas nos sobra carácter y ambición para hacer frente a las rivales, tengan el tamaño que tengan.

–¿En qué ha consistido esa dura preparación?

–Pues todo lo que te puedas imaginar. Han sido siete horas diarias, hemos hecho pesas en el agua, hemos jugado con camiseta para pesar más... Ha habido agua, físico y táctico. Hemos renunciado a disputar la Superliga Mundial en Shanghái para centrarnos en el Campeonato del Mundo.

–Forma parte de un grupo que transmite mucho. ¿Hay una sensación de familia?

–Totalmente. Esto no se podría aguantar si no fuera por el buen rollo que se ve que tenemos. Si una tiene un día malo, otra la levanta, y así vamos funcionando.

–A usted, como veterana (la media de edad del equipo es de apenas 24 años), ¿le vacilan mucho?

–Sí me dan caña, sí, pero yo también se la doy a ellas. Diría que yo incluso más. Si me llaman abuela las pongo en su sitio, ja, ja, ja.

–¿Su deporte ha cambiado desde que ganan?

–La verdad es que creo que hay más gente siguiendo el waterpolo. Ahora, además, muchos padres se acercan y me dicen que su hija quiere jugar al waterpolo por nosotras... Eso llena mucho. Es un orgullo ser un referente.

–¿Sigue pensando en ser Mosso d’Esquadra cuando se retire?

–Lo tengo en mente, pero también me gustaría seguir vinculada al deporte. No sé, ya veremos.