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Nadal y la nueva normalidad

Rafa va a estrenar la temporada el martes en Melbourne. Se ha apuntado al cuadro individual y al de dobles. En la Copa ATP no hay ningún miembro del «Big 3»

Rafael Nadal practica el servicio en el Melbourne Park
Rafael Nadal practica el servicio en el Melbourne Park FOTO: LOREN ELLIOTT REUTERS

El primer torneo del año, la Copa ATP, ha arrancado huérfana del «Big 3». Djokovic todavía está en Belgrado, aunque se le espera para el Open de Australia; Nadal se ha inscrito para el torneo de Melbourne y a Federer no se le espera hasta dentro de unos meses. Es la nueva normalidad de la ATP. En el torneo de selecciones nacionales, la España de Bautista y Carreño arrasó en la primera jornada a Chile (3-0), hoy se medirá a Noruega y el martes cerrará la primera fase jugándose, a priori, el liderato del grupo con Serbia. Todo esto sucede en Sídney. Mientras, en Melbourne, Nadal despedía 2021 y daba la bienvenida al nuevo año con unas sesiones de entrenamiento que apuntan a que su positivo de covid-19 está más que superado.

Tan superado que Rafa publicó en redes sociales un mensaje inesperadamente optimista en Nochevieja: «No se lo digas a nadie, ya estoy aquí», tuiteó con un emoticono con un guiño. Nadal arrancará el martes un torneo que será el banco de pruebas para afrontar a partir del 17 de enero el Abierto de Australia. Del coronavirus no hay ni rastro. Arrancó la semana haciendo trabajo en el gimnasio y antes de viajar a las Antípodas ya se entrenó en su Academia. El jueves estaba camino de Melbourne y el fin de semana ya ha estado practicando a un ritmo muy alto –«sorprendente» para los organizadores del torneo– en la central del primer Grande de la temporada. Junto a Carlos Moyá –que también dio positivo tras la exhibición en Abu Dabi– y Jaume Munar. Las primeras sensaciones han sido inmejorables.

Fue precisamente allí en Melbourne donde por última vez coincidieron los miembros del Big 3 en un Grande. Fue hace casi dos años, días antes de que estallara la pandemia que obligó a pararlo todo. En 2022 toca acostumbrarse a un futuro en el que Federer parece tener los días contados y en el que Nadal y Djokovic se van acercando al ocaso. Un rebelde como Kyrgios ha resaltado la importancia de los clásicos: «Federer, Nadal y Djokovic tienen que seguir jugando. Si no están los tres en Australia –el suizo no estará– será un desastre, un absoluto desastre para los aficionados. Necesitamos que ellos sigan siendo parte de nuestro deporte».

Mientras la ATP asegura que el 95 por ciento de los jugadores ya están vacunados con la pauta completa, Novak Djokovic sigue sin confirmar su presencia en Melbourne Park. Los organizadores del torneo están en conversaciones con las autoridades del estado de Victoria para que otorguen una exención médica al número uno del mundo y de esta forma pueda jugar sin estar vacunado y superar la burbuja. La presencia del serbio es imprescindible para los organizadores del torneo y su responsable, Craig Tiley, ha lanzado los últimos días mensajes optimistas sobre la presencia del balcánico. Deportivamente es la primera oportunidad que tendrá Nole para superar los 20 Grandes que tienen Federer y Rafa. Si ganase su décimo Open de Australia alcanzaría los 21 Majors.

El escenario en la Copa ATP tiene poco que ver con el cuadro ideal que se podría ver en el Melbourne Park. A las bajas de los tres clásicos se suma una Rusia a medias en la que Medvedev se ha quedado solo tras el positivo de Rublev. Alemania, con Zverev, e Italia, con Sinner y Berrettini, parten como favoritas. España, tras la renuncia de Djokovic, es favorita en el Grupo A con sus dos top 20, Bautista (19) y Carreño (20). El contundente arranque ante Chile (victoria en los individuales y en el doble con Pedro Martínez y Alejandro Davidovich) tiene encarrilada la clasificación para las semifinales que se disputarán el 7 y el 8 de enero y a las que sólo accederá el primero de cada grupo. Las primeras dos ediciones del torneo fueron para la Serbia liderada por Djokovic, que derrotó a España por 2-1, y Rusia, que se impuso 2-0 a Italia.