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Nadal es el hoy y ahora en Roland Garros; el futuro ya se verá

Pese a aguantar 8h33 entre octavos y cuartos no han encontrado solución para su lesión crónica. «Nos aseguramos de que pudiera jugar aquí, a partir de ahí no sé qué pasará», reconoce

Rafa Nadal se prepara para el partido de cuartos de Roland Garros contra Djokovic, que ganó en 4 horas y 12 minutos
Rafa Nadal se prepara para el partido de cuartos de Roland Garros contra Djokovic, que ganó en 4 horas y 12 minutos FOTO: Christophe Ena AP

Un mítico entrenador de tenis protesta, medio en broma: «Eso del partido a partido no lo ha inventado Simeone, es de toda la vida en el deporte». Y en este Roland Garros más que nunca lo tiene que aplicar Rafa Nadal. El balear se llevó una batalla epopéyica contra Djokovic y logró derrotarlo tras cuatro horas y 12 minutos, que se suman a las 4 horas y 21 que necesitó para superar a Felix Auger-Aliassime en octavos. Resistió bien, pero la incógnita sobre su pie izquierdo, donde tiene una lesión crónica, sigue ahí. «No quiero hablar de cómo han sido los tres últimos meses, pero no han sido divertidos», dijo.

Empezó el torneo queriendo dejar a un lado esas molestias, sin comentarios, aunque realmente gran parte de lo que pasara en París dependía de cómo estuviera esa articulación, porque con unos mínimos para poder competir es el referente por mucho que las circunstancias sean las que son. Circunstancias ha habido de todo tipo en 17 participaciones en Roland Garros y el balance es de 110 victorias por tres derrotas.

Justo pasaron tres semanas entre la imagen de Nadal hundido y cojo despidiéndose del torneo de Roma tras caer ante Shapovalov y la sonrisa enorme del martes después de vencer al número uno del mundo en la Philippe Chatrier. Aseguró el zurdo que hasta que no acabara el torneo no volvería a hablar de la situación en la que se encontraba su pie. Pero sí adelantó algo. «Tengo lo que tengo y si no encontramos soluciones, será extremadamente difícil. Disfruto cada día que paso aquí y seguiré luchando para encontrar una solución, pero hasta ahora, no la hemos encontrado. Nos aseguramos de que pudiera jugar aquí, pero a partir de ahí, no lo sabemos», explicó. Con el pie infiltrado y un juego notablemente más directo, aunque Djokovic le obligó a puntos largos, Rafa está resistiendo. Lo de la agresividad no es nuevo, lo lleva persiguiendo desde hace tiempo, pero en esta edición de Roland Garros lo ha multiplicado. En cuanto ve el hueco, la intenta colar. Contra el serbio firmó 57 golpes ganadores, nueve más que su rival, algo poco habitual en los Nadal-Nole, y 42 de ellos fueron con la derecha. Cuando la paralela le funciona hace daño, y además es el termómetro que indica si está fino o no.

Pese a todo, la paliza fue importante con juegos de 10 minutos y uno hasta de 20, para completar un set que duró casi hora y media. Un día después de todo eso el cuerpo nota la fatiga. Además, al jugar en la sesión nocturna, tan criticada ya por la mayoría de jugadores, se acostó bien entrada la madrugada. Eso no evitó que ayer miércoles estuviera una horita soltándose con la raqueta. No era necesario forzar, pero una parada abrupta tampoco es lo ideal, de ahí que estuviera peloteando en el club que hay cerca de Roland Garros, no donde se disputa la competición, sobre las 13:00. También invirtió parte del día en jugar las ya míticas partidas de parchís que disputa con su equipo de trabajo. Despejar la mente y cuidar y recuperar el cuerpo.

La buena noticia es que tendrá dos días enteros, porque la semifinal contra Zverev no será hasta el viernes, presumiblemente a las 14:45. Son «sólo» dos pasos los que le quedan para que su leyenda siga creciendo. Después ya pensará en su pie a largo plazo.