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«Rafa no está jugando con un pie amputado o con una prótesis... esto no es un milagro»

Carlos Moyá da pistas sobre el estado con el que llega Nadal a semifinales. Zverev, de la mano de Bruguera, levantó una bola de partido en segunda ronda, se cargó a Alcaraz y con su saque, su revés y la cabeza en su sitio amenaza a Rafa

Rafa sonríe después de su victoria ante Djokovic
Rafa sonríe después de su victoria ante Djokovic FOTO: AFP7 vía Europa Press AFP7 vía Europa Press

En el palco de Alexander Zverev está el capitán español de la Copa Davis, Sergi Bruguera. El alemán se ha cargado a Bernabé Zapata en octavos, a Carlos Alcaraz en cuartos y en semifinales se topa con Nadal. La victoria ante Carlitos fue la primera que logró ante un top 10 en un Grand Slam. Antes, en segunda ronda, había sido capaz de levantar una bola de partido en el quinto set ante el argentino Báez. Son indicios de que algo está cambiando en el número tres del mundo. «Necesitaba un entrenador, alguien que me guiara, que estuviera pendiente de lo que sucede en una pista y creo que Sergi es uno de los mejores para hacer esto», afirma.

El oro en Tokio, la victoria en el Torneo de Maestros y la elección como Deportista Alemán de 2021 parecían haber cambiado su destino. Apuntaba, como había sucedido años antes, a alternativa más firme al «Big 3», pero... hasta las semifinales en Montecarlo su «actuación» más destacada fue el papelón que protagonizó en Acapulco. Fue en un partido de dobles en el que el árbitro cantó una bola fuera y se desquició. «Es tu puta línea, eres un puto idiota», soltó en el tie-break decisivo. Cuando se certificó la derrota se acercó a la silla del juez y empezó a golpearla violentamente con su raqueta. El juez de silla tuvo que apartar su pie para evitar los impactos. Su raqueta terminó destrozada y él, expulsado del torneo. Luego pidió disculpas y en las últimas semanas parece que su temperamento se ha corregido. «He sufrido mucho este año, aunque no por las redes sociales. He estado bastante deprimido, porque los jugadores estamos todo el tiempo en el punto de mira. Creo que hace 20 o 30 años esto no pasaba, porque ahora cada pequeña cosa que haces, hay una cámara allí... o hay alguien que escribe sobre eso», dice.

Esa inestabilidad ha desaparecido en París. Su saque y el revés se han asentado como armas amenazantes, aunque los precedentes sonríen a Rafa. Se han medido nueve veces con un balance de 6-3 para el zurdo, y en las cinco ocasiones que se han cruzado en tierra batida hubo cuatro victorias de Nadal. La única del alemán llegó en 2021 en la Caja Mágica.

Rafa, 48 horas después del partido ante Djokovic, está preparado para lo que venga. «No está jugando con un pie amputado o con una prótesis. Ya lo dirá él, pero no os esperéis tampoco... no hay milagros. Es un tema que tiene que decir él. Todos sabemos por lo que está pasando», asegura Moyá. «Las sensaciones son buenas, porque tal y como llegó el salto ha sido importante. Lo esperábamos así porque él históricamente ha respondido cuando se le ha exigido», continúa Charly. Para su entrenador, el nivel mostrado ante Djokovic no fue una sorpresa: «A mí no me ha sorprendido lo de aquí, lo de Australia sí me sorprendió bastante más. Tengo mucha fe en él y valoro mucho su juego y su nivel. Está claro que teníamos dudas, pero cuando se le exige suele responder».

Moyá también analizó el papel de Zverev y las circunstancias que pueden rodear la semifinal: «Es un jugador muy rocoso, que ha ganado confianza y ritmo. Hace un mes probablemente no esperaba estar en semifinales de aquí. Casi como Rafa. Es duro, se mueve muy bien para lo alto que es, pega muy fuerte de revés y está con confianza. Va a ser complicado. Lo del techo o no techo, pues... Rafa ha ganado con sol, con calor, con frío, con nieve, con lluvia... se adapta y casi que el mejor tenis que ha jugado lo hizo en 2020, con las condiciones de octubre». Rafa está «sano» y preparado.