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Djokovic escapa de una buena: tiene que remontar dos sets a Sinner para llegar a semifinales de Wimbledon

El italiano, verdugo de Alcaraz, estuvo cerca de dar la gran sorpresa del torneo, pero cedió por 5-7, 2-6, 6-3, 6-2 y 6-2.

Djokovic, después de uno de los puntazos con los que remontó dos sets a Sinner en los cuartos de Wimbledon
Djokovic, después de uno de los puntazos con los que remontó dos sets a Sinner en los cuartos de Wimbledon FOTO: TOLGA AKMEN EFE

La sorpresa, con mayúsculas, sobrevoló Wimbledon: Novak Djokovic, el ganador de las tres últimas ediciones, 25 triunfos seguidos en las pistas del All England Club, estaba dos sets abajo. Han pasado casi 1.900 días desde su última derrota allí. Sólo esos números asustan a cualquiera y hacen al serbio favorito contra quien sea, lo que no quiere decir que su rival no tuviera capacidad para superarlo. Jannik Sinner lo tuvo cerca, contra las cuerdas, pero Novak es mucho Novak. La nueva generación ha demostrado que por tenis pueden plantar cara a los mejores, pero el paso mental final les cuesta darlo. El vértigo suele aparecer y a la que dudan, las leyendas demuestran por qué lo son. El bajón que sufrió el transalpino después de las dos primeras mangas le llevó a un quinto set en el que ya no tuvo demasiadas posibilidades: 5-7, 2-6, 6-3, 6-2 y 6-2.

Todo había empezado mal para el italiano, que tardó unos minutos en digerir dónde estaba. Es sólo su segunda participación en el cuadro final de la Catedral. Había jugado la previa en 2019 y el año pasado no pasó de la primera ronda. Tiene sólo 20 años, ojo, pero desde hace tiempo ya se viene hablando de él y del potencial de sus golpes. Poco a poco va encontrando también la estabilidad. El errático arranque le llevó a ceder un break sin rechistar, a verse 4-1 abajo y rozando el 5-1 y doble rotura. Para cualquiera el pensamiento lógico podría haber sido: intentar mejorar, centrarse y a empezar de nuevo en el segundo set. Pero Sinner está en una dinámica muy positiva, reforzado por su gran triunfo en octavos de final contra Carlos Alcaraz.

Quizá más suelto por esa situación tan contraria, su tenis volcánico llegó a la central de Wimbledon, empezando por unos restos más acertados ante un rival que cuando coge ritmo con el saque, sin ser el que más rápido ejecuta ese golpe, parece por momentos imparable. Pero la pelota le volvía al serbio, y además no de cualquier manera, sino rápida, con intención. Empezó a ser sometido por el italiano, cuyos golpes casi siempre se quedaban cerca de la línea de fondo. Presionaba en todo momento. Pasó del 4-1 al 4-4 y pelota de rotura. No la consiguió ahí, pero definitivamente acababa de empezar otro encuentro.

Con un derechazo en carrera, Sinner sí logró lo que antes había acariciado, y con 6-5 y saque no dejó que el parcial llegara al tie break. Estaba sorprendido Djokovic, a quien no le valía con poner muchas bolas en juego porque su oponente aguantaba el reto y terminaba encontrando el ganador. También le jugaba dejadas, para después pasarle... Le estaba mareando y así lo siguió haciendo en el segundo set, que se llevó con más facilidad.

No perdía los nervios Djokovic, que otras veces se ha visto en una situación así. Por experiencia no va a ser. Tiene la capacidad, como Nadal, de jugar mejor cuando más se le exige. Siempre cree que puede remontar. Entró en un agujero Sinner y las pelotas que antes limpiaban las líneas esta vez se iban fuera. Los intercambios empezaban a cambiar de dueño y hasta el final del cuarto set no sacó de nuevo el italiano el fuego de su raqueta. Se la tenía que jugar a un parcial contra el mito, que había soltado la rabia unos minutos antes, con su clásico grito y llevándose el dedo a la oreja. De nuevo sentía que la situación estaba bajo su control.

Y así lo confirmó en el tercer juego del quinto set, con un Jannik más inspirado, intentándolo todo, tirando, pero encontrándose con un muro capaz de devolver lo posible y lo imposible, obligando siempre a un esfuerzo extra, estirándose con su flexibilidad después de tres horas y media para poner la bola al otro lado. La rotura ahí fue el comienzo del final del partido.

Djokovic sudó, y mucho, pero sigue adelante.