El drama de Nadal

Una ampolla en la mano izquierda no le impide llegar a cuartos, aunque tiene la palma en carne viva

Está siendo costumbre que los tenistas en Australia tengan que ser atendidos por el calor. En el caso de Rafa, tiene ampollas en la manos. La más dolorosa, una llaga.

Nadal ha derrotado a Nishikori por 7-6, 7-5 y 7-6. Ahora deberá enfrentarse al búlgaro Dimitrov por un puesto en semifinales.

Nadal había derrotado a Nishikori por 7-6, 7-5 y 7-6 después de más de tres horas de pelea, pero el sufrimiento continuaba. Rafa miraba la palma de su mano izquierda y no veía nada bueno. Una ampolla en carne viva le estaba molestando tanto como lo había hecho en la pista su rival japonés. El número uno mostró en la sala de prensa la parte superior de la palma izquierda y el aspecto era dramático. «Si sigo así me la voy a destrozar», aseguró preocupado y con los cuartos de final de un «Grande» a la vista. Y es que el torneo no se detiene. Las soluciones para afrontar en condiciones dignas el partido ante Dimitrov son pomadas, vendajes que protejan lo más posible la zona y no forzar demasiado en las 48 horas que hay entre la victoria ante Nishikori y el partido ante el búlgaro.

«Tenemos que prevenir y tratarla con todo lo que disponen los médicos, porque mi participación está en peligro y no creo que pueda jugar sin vendaje el resto del torneo», aseguró Rafa. El calor, los entrenamientos, los partidos y los diez días que lleva en Melbourne han provocado que una herida que estaba latente se le abriera y que le sea casi imposible jugar en condiciones normales. El gran problema no es la herida en sí y su tamaño, sino la zona en la que se encuentra. El dolor no es significativo, pero cubrir esa zona supone que Rafa no sienta igual la bola ni la empuñadura de la raqueta. «Se pierde un poco de sensibilidad, pero no voy a ganar o perder en cuartos por eso», comentó mientras seguía pendiente de la zona de la herida.

No es la primera vez que Rafa sufre un tipo de herida así –«siempre estoy con problemas en las manos», comentó–, pero sí que se trata de la más incómoda que ha sufrido en la zona. En los pies ha tenido problemas similares y en alguna ocasión fueron el motivo de una derrota, como sucedió ante Juan Carlos Ferrero en el torneo de Roma en 2008.

La ampolla no fue el único incidente de Rafa ante el japonés. Además de romperse los cordones de su zapatilla izquierda, por primera vez fue advertido por un juez de silla en dos ocasiones. Lo grave no fue la advertencia, sino el momento en el que se produjo: después de puntos muy importantes. «Si estamos jugando intercambios de locura no se pueden tener sólo 25 segundos para recuperarte, va en contra del espectáculo» y siguió: «Intentaré ser más rápido, pero lo importante es tener gente en la silla que entienda el tenis y que quien lo gestiona entienda el juego».

El torneo se quedó sin españolas. Garbiñe Muguruza, que se despide de Melbourne cerca del «top 30», cayó (6-1 y 6-3) en sus primeros octavos de un «Grand Slam» ante la polaca Agnieszka Radwanska.

El detalle

Necesitaría parar cinco días

La mano izquierda de Nadal es un poema. Vendajes en cuatro de los cinco dedos y una ampolla en la palma con la que llegó a Australia después de ganar en Doha. En el Emirato no tuvo molestias, pero en Melbourne, con el paso de los partidos y los entrenamientos, la herida ha comenzado a abrirse. Las imágenes ante Nishikori y la intervención del fisioterapeuta de la ATP no engañan. Rafa necesitaría al menos cinco días de parón para que la herida se cerrase y la piel se regenerase. El problema es que mañana llega Dimitrov.