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Vergüenza

Vinicius fue el gran protagonista del miniderbi de filiales entre Atlético y Real Madrid por sus dos goles, por recibir diez faltas y por el mordisco que le dio «Tachi», central y capitán rojiblanco.

  • Vinicius protesta al colegiado tras ser derribado y posteriormente mordido por el capitán del Atlético Alberto Rodríguez «Tachi»
    Vinicius protesta al colegiado tras ser derribado y posteriormente mordido por el capitán del Atlético Alberto Rodríguez «Tachi»

Tiempo de lectura 2 min.

03 de septiembre de 2018. 04:27h

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Paul Tenorio .  3/9/2018

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Vinicius Junior le mordieron ayer la cabeza en el Cerro del Espino. Ocurrió durante el «miniderbi» de filiales entre el Atlético de Madrid B y el Real Madrid Castilla. El joven atacante brasileño, que cumplió 18 años el pasado mes de julio, ya sabe cómo se las gastan algunos defensas a este lado del charco... y alguna cosa más: «Al segundo partido ya te has enterado de qué va ser del Madrid», le dijeron en el vestuario blanco, donde la indignación era palpable, tras el encuentro. Quieren que el jugador vaya entendiendo que, con mucha probabilidad, serán constantes en muchos desplazamientos la agresividad física y verbal que se encontró tanto en el terreno de juego como en la grada en su primer partido fuera de casa con la camiseta merengue.

Faltas, insultos y «rozadura»

Corría el minuto 81 y el marcador reflejaba un justo y tenso 2-2. Vinicius recibió de espaldas un balón largo e intentó controlar, pero el central y capitán de un equipo en formación como es el primer filial del Atlético de Madrid, Alberto Rodríguez Baró «Tachi», le derribó ejecutando a la perfección algo parecido a una llave de Judo, para justo después montarse encima como si Vinicius fuese un pony. Éste, ya caliente por todas las faltas recibidas y los insultos provenientes de la grada, se revolvió y logró escabullirse. Fue entonces cuando «Tachi» le clavó los dientes en la cabeza, sin llegar afortunadamente para el madridista a cerrar la mandíbula al no existir carne en la zona, aunque sí provocándole una «rozadura», según fuentes del club blanco. El estupor de Vinicius alcanzó cotas aún más elevadas cuando vio cómo el colegiado del encuentro, el segoviano Cid Camacho, solucionaba el lance con una tarjeta amarilla para cada uno en medio de una tumultuosa tangana. En el Real Madrid meditan si elevar una queja formal, ya que al no quedar reflejado este incidente en el acta es improbable que entre de oficio el Comité de Competición.

Peligro constante y dos goles

En su debut con el Castilla, ante Las Palmas Atlético hace ocho días, Vinicius ni siquiera conocía el nombre de todos sus compañeros, y pasó desapercibido. Aunque ya dejó algunos detalles de su calidad. Pero en su segundo encuentro fue el gran protagonista. Con dos golazos en la primera parte que le dieron la vuelta al marcador para adelantar a su equipo (el primero definiendo con calidad ante el portero tras romper al espacio y el segundo de un tremendo derechazo desde fuera del área a la escuadra), fue un incordio constante para el Atlético con una exhibición de fútbol vertical que los rojiblancos sólo pudieron intentar paliar a base de faltas, inteligentemente alternadas entre varios integrantes del equipo. Hasta diez le hicieron. Fue la última de ellas la que abrió la Caja de Pandora.

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