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155.000 empleos menos por el alza de los precios del petróleo

El Gobierno calcula en las previsiones remitidas a Bruselas que un barril a 75 dólares restará ocho décimas al crecimiento de la ocupación y unos 8.000 millones de euros a la riqueza nacional.

  • 155.000 empleos menos por el alza de los precios del petróleo

Tiempo de lectura 4 min.

12 de mayo de 2018. 23:43h

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H. Montero Madrid. 12/5/2018

Las tensiones geopolíticas provocadas sobre el mercado petrolero, que han disparado el barril de crudo un 54% en los últimos doce meses, tendrán un impacto directo no sólo sobre las importaciones de hidrocarburos de nuestro país sino también sobre el consumo y, por contagio, sobre el empleo. El Gobierno ha pronosticado un escenario macroeconómico en 2018 donde el crecimiento del PIB alcanzará el 2,7%, una velocidad que permitirá a España generar un 2,6% más de ocupados, rozándose por fin la cifra anhelada de 20 millones de personas trabajando. Se mantendrían así los parámetros de los últimos años, con tasas de crecimiento del 3% que alimentaban la creación de más de medio millón de trabajos al año. Esas previsiones están realizadas con un barril de Brent, el crudo de referencia en Europa, a 67,7 dólares (55 euros al cambio medio actual). Un escenario que, a tenor de los últimos acontecimientos políticos, podría quedarse desfasado con las consiguientes implicaciones para el bolsillo de los españoles y para las cuentas del Estado.

La salida de Estados Unidos del acuerdo nuclear con Irán, rubricado el pasado martes por el presidente estadounidense, Donald Trump, ha tensionado los precios de los hidrocarburos ante la incertidumbre que se abre con este nuevo escenario en el que el tercer mayor productor de petróleo de la OPEP volvería a tener restringida su actividad de extracción, al menos para el mercado estadounidense.

Con esta decisión, Estados Unidos no sólo traslada el frente coreano, donde Trump ha fiado todos sus esfuerzos diplomáticos, a Oriente Medio a petición de sus aliados naturales en la región, Israel y Arabia Saudí, sino que además abre una fisura aún más notable con la Unión Europea, Reino Unido incluido, que se mantiene firme por ahora en el apoyo al pacto con Irán.

Este movimiento ha tensionado tanto el mercado de petróleo que el barril de Brent se ha movido durante toda la semana en máximos de 2014, escalando hasta los 77 dólares el barril.

La pregunta que surge automáticamente es: ¿qué ocurrirá si los precios del crudo se mantienen en estos márgenes?

En las proyecciones económicas, contenidas en el Programa de Estabilidad 2018-2019 y Plan Presupuestario 2018, el Gobierno pronostica un escenario alternativo en el que los precios del crudo se mantengan en una media anual de 75 dólares el barril (61 euros) durante el presente ejercicio. En este supuesto, el Ejecutivo calcula que se perderían siete décimas de PIB (unos 8.000 millones de euros) y que habría que restar ocho décimas al 2,6% de alza prevista en la variación anual de ocupados. Esto implicaría que, de los 506.440 ocupados más con que se cerraría 2018 con el barril de petróleo a 67,7 dólares se pasaría a 350.610 ocupados más respecto a 2017 con el crudo a 75 dólares. En resumen: algo más de 155.000 empleos menos creados por la subida de los hidrocarburos.

Esta situación también provocará este año una desviación sobre el escenario base en otros indicadores como el alza del 1,1% de la deuda pública sobre la previsión y la caída de dos décimas sobre el consumo privado.

En cualquier caso, se trata de un escenario en el que aún no ha entrado España. Primero, porque esta tensión al alza de los precios del crudo debería mantenerse a este ritmo durante el segundo semestre del año, algo que está por ver. Pese a la escalada del barril, el precio medio del Brent durante el primer trimestre de este año está incluso por debajo del escenario base del Gobierno (66,8 dólares por los 67,7 dólares previstos). Segundo, porque la traslación del alza de precios del crudo en los mercados, con un elevado componente especulativo, no se realiza automáticamente puesto que la compra de hidrocarburos se negocia a largo plazo, como recuerda a este diario Francisco Rahola, Socio responsable del sector Energía de la consultora EY. «Los refineros tienen cubierto el riesgo/precio a corto plazo. Los contratos de cobertura que se están negociando ahora son los de dentro de uno o dos años. Los contratos de gas son incluso a más largo plazo. Obviamente, la tensión en los precios se dejará notar pero su influencia es más notable cuando la situación se prolonga a largo plazo», indica Rahola.

65 dólares, sin tensión

Sin embargo, los expertos vaticinan que la tendencia actual podría prolongarse no sólo por las tensiones geopolíticas sino también por la creciente demanda de las grandes economías productivas, con China a la cabeza. «No habrá bajadas significativas en los precios durante los próximos meses si Rusia y la OPEP mantienen el ritmo pactado de producción. Aunque el precio actual está ligeramente inflado por la tensión entre Estados Unidos e Irán, por la demanda y la oferta, y por la especulación en los mercados, el precio objetivo más bajo, si descartamos el factor geopolítico, estaría en los 65 dólares el barril», señala el responsable de energía de EY.

Pese a estas previsiones del Gobierno, el alza del petróleo puede ser contenida mediante mecanismos de corrección. Entre ellos, una leve apreciación de la moneda única haría más llevadero el rally de los hidrocarburos, cuya divisa de referencia es el dólar. La prueba de que la traslación entre un crudo caro y un menor crecimiento no es directa es que durante 2006 el barril de Brent se mantuvo en los 70 dólares de media y la economía española creció nada menos que un 4,2%. Y en 2007, lo hizo un 3,8% pese a que el año se cerró con una escalada del crudo hasta los 93 euros con los que cerró en diciembre, una subida que se mantuvo constante hasta junio de 2008, cuando se alcanzaron los 139 dólares por barril, un precio que cayó en picado con el estallido de la crisis bancaria global, hasta desplomarse a los 45 dólares en el cierre de ese mismo ejercicio.

Lo que sí es seguro es que las gasolinas son ahora un poco más caras. En concreto, un depósito medio es hoy 2,4 euros más caro que hace un año.

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