El banco público de la UE no financiará más proyectos de combustibles fósiles

El BEI quiere ser «verde» en 2021. El 50% de las operaciones del banco hasta el año 2050 se dedicarán a financiar proyectos contra el cambio climático

Los coches son uno de los principales causantes de emisiones por combustibles fósiles
Los coches son uno de los principales causantes de emisiones por combustibles fósilesFabrizio BenschREUTERS

El Banco Europeo de Inversiones (BEI) está más cerca de convertirse en un auténtico «banco verde». En la noche del jueves, la entidad decidió dar un paso al frente y dejar de financiar combustibles fósiles a finales del año que viene. Según la nueva normativa, los proyectos que soliciten préstamos al BEI deben probar que pueden producir un kilovatio hora de energía mientras emitan menos de 250 gramos de dióxido de carbono. En la práctica, esto supone que las centrales eléctricas tradicionales ya no podrán acceder a los créditos blandos que otorga este banco público europeo sufragado con garantías de los Estados.

Los proyectos de gas sólo tendrán cabida cuando utilicen nuevas tecnologías que no pongan en peligro el medio ambiente, como la captura y almacenamiento de carbono, la generación de calor y energía de modo combinado o la mezcla de gases renovables con el gas natural fósil. Diecinueve países del Viejo Continente votaron a favor de la propuesta, incluida Alemania, tres (Polonia, Rumanía y Hungría) lo hicieron en contra, ya que querían más flexibilidad en el apartado del gas, y seis se abstuvieron.

En este último grupo, se incluyen Luxemburgo y Austria, ya que están en contra de que el Banco Europeo de Inversión siga financiando la energía nuclear. Esta decisión supone un espaldarazo al papel de la UE como conciencia global en la lucha contra el cambio climático y a las promesas de la nueva Comisión Europea presidida por Ursula von der Leyen. La política alemana ha hecho de la protección al medio ambiente uno de los ejes de su programa de gobierno y ha bautizado uno de las vicepresidentas ejecutivas de la nueva Comisión Europea como «Green Deal» con resonancias al New Deal de Franklin D. Roosevelt y a la necesidad de un nuevo pacto económico que ponga en tela de juicio las energías contaminantes.

El BEI es actualmente el prestamista multilateral más importante del mundo y su presidente, Andres Mc Dowell, ha asegurado que esto sólo será el principio. El 50% de las operaciones del banco hasta el año 2025 se dedicarán a financiar proyectos contra el cambio climático, y la entidad también se compromete a movilizar un billón de euros entre 2021 y 2030 para el mismo fin. El propósito es que el banco quede alineado con los objetivos del Acuerdo de París.

Aunque las asociaciones ecológicas y los Verdes aplaudieron la medida, consideran que en algunos aspectos se queda corta. «Me quito el sombrero por aquellos países que lucharon con fuerza para establecer este hito. Todos los bancos públicos y privados deben ahora seguirle y terminar la financiación de gas, petróleo y carbón para salvaguardar las inversiones y afrontar la crisis climática», aseguró en un comunicado Sébastien Godinot, economista en la oficina europea del Fondo Europeo para la Naturaleza (WWF).

Greenpeace se unió al entusiasmo, pero recordó que la nueva normativa tiene ciertas lagunas. Greenpeace critica que la UE siga financiando los gasoductos hasta 2021 y que la modernización de las infraestructuras de combustibles fósiles se alargue más allá de 2021, puesto que se permiten las instalaciones que emiten menos de 250 gramos. También critica que la energía nuclear siga siendo elegible.