Economía

No necesitamos ninguna ley de eutanasia, sino de cuidados paliativos

Entrevista con Rosa Plantagenet-Whyte, fundadora de Seniors en Red

– Médica gerontóloga, fundadora de Seniors en Red, tras años como parlamentaria, es usted gerente del Instituto Municipal de Empleo y Fomento Empresarial en Zaragoza. Tendrá muy en cuenta el talento sénior.

– Desde luego. He dedicado gran parte mi vida como doctora y empresaria a la atención de las personas mayores y conozco bien los problemas que plantea el envejecimiento y el ser considerado «mayor» por la sociedad.

– Cada vez vivimos más años y con mejor salud, pero las empresas nos minusvaloran a partir de los 50 años. ¿A usted qué le parece eso?

– La edad en que un trabajador deja de ser considerado puede estar en los 50 o en los 60, según la coyuntura económica, y con un despido o jubilación a esa edad, mucha gente se va a su casa con una esperanza de vida de 30 años. No podemos permitir que esas personas sean «descatalogadas». Vivir no debe ser un problema. Al contrario: es un privilegio del primer mundo y debemos poner en valor todo ese talento y liderazgo, en vez de empeñarnos en tirarlo a la basura. ¿No reciclamos cada vez más? ¿Cartón, papel, agua? Es una contradicción. No estamos reciclando a las personas, a las que ha costado muchísimo formar, y se las desprecia y desecha.

– Con el avance tecnológico y la nueva crisis que llega, todo apunta a que cada vez va a haber menos trabajo.

– Leí un estudio en el que se señala que son los mayores de 55 años los que mayor éxito tienen a la hora de emprender. Es lógico, porque las experiencias y vivencias dan un plus. Por otro lado, las tecnologías nos desbancan y todos tenemos que reinventarnos. Habrá que establecer formas de relación y trabajos para cada etapa de la vida.

– ¿Estamos viviendo un retroceso en nuestros derechos laborales?

– Sí. Estamos cambiando de sistema y es una cuestión muy compleja a nivel político.

– Creó Seniors en Red en 2016 y va como un tiro. ¿Qué proponen?

– Vivimos en un mundo que, pese a las redes virtuales, ha reducido el contacto humano. Todos necesitamos hablar, escuchar y tener a alguien que nos escuche. Hay personas que han perdido su red de apoyo, porque las familias cada vez son más pequeñas o viven lejos. La soledad es un factor de riesgo de enfermedades o, incluso, de suicidio. Nuestra asociación pone un amigo en la vida de esas personas. Y estamos desbordados.

– No se preocupe. Con la ley de eutanasia, pronto solucionaremos el problema...

– Mire usted. Los médicos sabemos curar y cuidar y, además, tenemos un código deontológico. No necesitamos ninguna ley de eutanasia, sino de cuidados paliativos, con medios y profesionales capacitados, algo que además crearía empleo. Hay una demanda social porque el derecho verdadero es a vivir. Morir es sólo un segundo.

– ¿Hay interés económico en esa posible ley del buen morir?

– Hay muchos intereses: esnobismo, desconocimiento del ser humano y de sus necesidades. Si todo el que está deprimido pidiera morir... desde luego, nos metemos en un jardín. Pero, visto con cierta sorna, si que es ahorro de costes en cuidados, en pensiones... La ignorancia ha tomado el poder, y es prepotente, se atreve con todo porque no sabe lo que hace. Ataca a la verdadera libertad, pues ya existen las últimas voluntades o testamento vital. Creen que están inventado la rueda y lo que necesitamos es experiencia, mesura, sabiduría y un proyecto a largo plazo. Me llama la atención que la primera ley de este Gobierno sea de eutanasia, cuando deberíamos preocuparnos de no dejar atrás a nadie. España está desnortada.