Coronavirus

Así serán los viajes en avión tras la desescalada

La IATA elabora un protocolo que incluye cuestionarios sanitarios previos, limitación de acceso a las terminales o uso de controles biométricas en los puntos aduaneros

Dos pasajeros devuelto a Alemania y 7 denunciados por no justificar su viaje
Viajeros mantienen la distancia de seguridad antes de facturar su equipaje en el interior del Aeropuerto de Palma FOTO: CATI CLADERA EFE

Las aerolíneas ya tiene un plan para retomar la actividad una vez se levanten las restricciones por el coronavirus. La IATA, la asociación internacional que representa a 290 aerolíneas que controlan el 80% del tráfico aéreo mundial, ha elaborado un completa hoja de ruta que, bajo el título “Bioseguridad para el transporte aéreo. Un protocolo para reiniciar la aviación”, detalla las medidas a adoptar en cada uno de los procesos de un viaje en avión, desde antes de entrar en el aeropuerto de salida hasta que se abandona el de llegada, pasando por el avión; para que el trayecto sea seguro y recuperar así la confianza de los pasajeros.

En casa

Los viajes en avión deben comenzar, según la IATA, en el propio domicilio del pasajero. Y no preparando el equipaje. La organización considera crucial que los gobiernos recopilen información médica de los viajeros, que debería ser completada usando canales ya empleados y fiables como los programas electrónicos de autorizaciones de viajes o de visas.

En el aeropuerto

Una vez en el aeropuerto, la IATA propone que se limite el acceso a la terminal sólo a los que vayan a viajar, con excepciones para aquellos que necesiten alguna ayuda o vaya a acompañar a un menor. Una vez dentro, aboga porque, en todos los procesos que sea posible, cada pasajero se autogestione, reduciendo el contacto con el uso, en la medida de lo posible, de sistema de control biométricos. Nada más acceder a la misma, personal preparado debería tomar la temperatura a los viajeros, que en todo momento deberían usar mascarillas -igual que el personal de los aeropuertos- y respetar la distancia de seguridad en cada proceso, incluyendo las colas. El Consejo Internacional de Aeropuertos (ACI, por sus siglas en inglés) ha advertido de que, una vez se empiece a recuperar el tráfico, este requisito podría ser inviable debido al tamaño que tienen las terminales, lo que les obligaría a operar a entre el 20% y el 40% de su capacidad, dependiendo de su diseño. A la hora de realizar el check-in, las aerolíneas proponen que se incentive al máximo el que cada pasajero lo haga por su cuenta con sistemas electrónicos o tarjetas de embarque y etiquetas para el equipaje impresas en casa. El embarque debe ser “todo lo eficiente posible con el rediseño de las puertas de embarque" y debe incluir, en la medida de lo posible, medidas de auto-escaneo y control biométrico para reducir el contacto con el personal de tierra de las aerolíneas.

Algunas de estas medidas podrían ser sustituidas por test rápidos para todos los pasajeros o pasaportes de inmunidad cuando estén disponibles. Pero como reconoce la propia IATA, en este momento no hay pruebas de este tipo homologadas por la comunidad científica ni tampoco suficientes pruebas para crear salvoconductos.

En el avión

A bordo del avión, el protocolo de la IATA insiste en el uso obligatorio de mascarillas tanto para pasajeros como para la tripulación y en simplificar los servicios y servir comidas ya preparadas para reducir los contactos. Para evitar aglomeraciones a bordo, insta a tomar medidas como evitar las colas en los baños. Lo que no contempla es dejar asientos libres. La organización insiste en que los filtros HEPA con los que están provistos los aviones más modernos, que renuevan el aire cada tres minutos, son muy eficaces contra los virus y hacen muy complicada la propagación de la enfermedad en la cabina del avión.

Una vez que los pasajeros aterricen del avión en su pasaporte de destino, el protocolo de la IATA establece una nueva toma de temperatura de los pasajeros, que es muy probable sean sometidos a nuevas cuestionarios sobre su salud por los Gobiernos y deban aportar detalles para poder rastrear sus movimientos para limitar el riesgo de trasladar el virus de un país a otro. Para reducir los contactos en los controles, apuesta por el uso de aplicaciones móviles y tecnologías biométricas, que ya han sido probadas por algunos gobiernos.